lunes, 24 de octubre de 2011

¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de hígado?



Un factor de riesgo es todo aquello que afecta la probabilidad de que usted padezca una enfermedad, como por ejemplo el cáncer. Los distintos tipos de cáncer tienen diferentes factores de riesgo. Por ejemplo, mientras exponer la piel a la luz solar fuerte es un factor de riesgo del cáncer de piel, el hábito de fumar es un factor de riesgo para varios tipos de cáncer.

Sin embargo, los factores de riesgo no lo indican todo. Presentar uno o incluso varios factores de riesgo no significa que dicha persona tendrá la enfermedad. Además, muchas personas que adquieren la enfermedad pueden no tener factores de riesgo conocidos.

Los científicos han encontrado varios factores de riesgo que hacen que las personas tengan mayores probabilidades de padecer el carcinoma hepatocelular (HCC, por sus siglas en inglés).

Sexo

El carcinoma hepatocelular es muchas veces más común en los hombres que en las mujeres, aunque gran parte de esto se debe probablemente a comportamientos que afectan algunos de los factores de riesgo descritos anteriormente. El subtipo de HCC fibrolamelar ocurre aproximadamente en igual número en ambos sexos.

Raza/grupo étnico

En los Estados Unidos, los asiático-americanos y los isleños del Pacífico tienen las tasas más altas de cáncer de hígado, seguidos por los indios americanos/oriundos de Alaska y los hispanos/latinos, los afroamericanos y los blancos.

Hepatitis viral crónica

A escala mundial, el factor de riesgo más común del cáncer de hígado es la infección crónica (a largo plazo) con el virus de la hepatitis B y el virus de la hepatitis C (HBV y HCV, por sus siglas en inglés). Estas infecciones causan cirrosis del hígado (vea información más adelante) y son las responsables de que el cáncer de hígado sea el tipo de cáncer más común en muchas partes del mundo.

En los Estados Unidos, la infección con hepatitis C es una causa más común de cáncer hepatocelular, mientras que en Asia y en los países en desarrollo, la hepatitis B es más común. Las personas infectadas con ambos virus tienen un riesgo muy alto de contraer hepatitis crónica, cirrosis y cáncer de hígado.

El HBV y el HCV se pueden propagar de persona a persona por compartir agujas contaminadas (entre usuarios de drogas), tener sexo sin protección, o durante el nacimiento. También pueden ser transmitidos a través de transfusiones de sangre, aunque esto ha ocurrido pocas veces en los Estados Unidos desde que se comenzó a realizar pruebas para detectar estos virus en los productos sanguíneos. En los países en desarrollo, los niños algunas veces contraen infecciones de hepatitis B debido al contacto prolongado con familiares que están infectados.

De los dos virus, la infección con HBV es más probable que cause síntomas, como enfermedades parecidas a la gripe, y una pigmentación amarilla de los ojos (ictericia). No obstante, la mayoría de las personas se recuperan completamente de la infección con HBV dentro de pocos meses. Sólo un porcentaje muy pequeño de adultos se vuelven portadores crónicos (y tienen un riesgo mayor de cáncer de hígado). El riesgo es mayor en los infantes y los niños pequeños que se infectan.

Por otro lado, es menos probable que el HCV cause síntomas. Sin embargo, la mayoría de las personas con HCV contraen infecciones crónicas, las cuales con más probabilidad causan daño hepático o incluso cáncer.

Otros virus también pueden causar hepatitis, tal como el virus de la hepatitis A y el de la hepatitis E. Sin embargo, las personas infectadas con estos virus no contraen hepatitis crónica, ni cirrosis, y tampoco tienen un riesgo aumentado de cáncer de hígado.

Consumo excesivo de alcohol

El consumo excesivo de alcohol es una causa principal de cirrosis en los Estados Unidos, lo que se asocia con un riesgo aumentado de cáncer de hígado.

Cirrosis

La cirrosis es una enfermedad en la que las células del hígado se han dañado y reemplazado por tejido cicatricial. Las personas con cirrosis tienen un riesgo aumentado de cáncer de hígado. La mayoría (no todas) de las personas que padecen cáncer de hígado ya tienen cierta evidencia de cirrosis.

Existen varias posibles causas para la cirrosis. En los Estados Unidos, la mayoría de los casos ocurre en personas que abusan del alcohol o que tienen infecciones crónicas con HBV o HCV. El hígado graso no debido a consumo de alcohol, una enfermedad en la que las personas que consumen un poco o nada de alcohol desarrollan un hígado graso, es bastante común (a menudo se observa en personas obesas). Las personas con un tipo de esta enfermedad conocida como esteatohepatitis no alcohólica (NASH, por sus siglas en inglés) pueden desarrollar cirrosis.

Ciertos tipos de enfermedades metabólicas hereditarias (vea información más adelante) pueden ocasionar problemas en el hígado, lo que conduce a cirrosis. Algunos tipos de enfermedades autoinmunes que afectan el hígado también pueden causar cirrosis.

Enfermedades metabólicas hereditarias

Ciertas enfermedades metabólicas hereditarias pueden causar cirrosis.

Las personas con hemocromatosis absorben demasiado hierro del alimento que consumen. El hierro se asienta en tejidos por todo el cuerpo, incluyendo el hígado. Si se acumula suficiente hierro en el hígado, puede originarse cirrosis y cáncer de hígado.

Otras enfermedades poco comunes que aumentan el riesgo de cáncer de hígado incluyen:
• Tirosinemia.
• Deficiencia de antitripsina alfa-1.
• Porfiria cutánea tarda.
• Enfermedades del almacenamiento del glucógeno.
• Enfermedad de Wilson.

Diabetes

La diabetes puede aumentar el riesgo de cáncer de hígado, usualmente en los pacientes que también tienen otros factores de riesgo, tales como consumo exagerado de alcohol y/o hepatitis crónica viral.

Obesidad

La obesidad puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de hígado, probablemente debido a que puede causar enfermedad del hígado graso y cirrosis.

Aflatoxinas

Estas sustancias que causan cáncer son producidas por un hongo que contamina al maní, el trigo, la soya, las nueces molidas, el maíz y el arroz. Almacenar estos productos en un ambiente húmedo caliente puede causar el crecimiento de este hongo. Aunque esto puede ocurrir en casi cualquier parte del mundo, es más común en países tropicales y más calientes. Los países desarrollados en Europa y los Estados Unidos realizan pruebas para regular el contenido de aflatoxinas en los alimentos. La exposición prolongada a estas sustancias es un factor de riesgo principal para el cáncer de hígado. El riesgo aumenta aún más en las personas con infecciones de hepatitis B o C.

Cloruro de vinilo y dióxido de torio (Thorotrast)

La exposición a estos químicos aumenta el riesgo de angiosarcoma del hígado (vea la sección “¿Qué es el cáncer de hígado?”). También aumentan el riesgo de padecer colangiocarcionma y cáncer hepatocelular, pero a un grado mucho menor. El cloruro de vinilo es un químico que se usa en la fabricación de algunos tipos de plástico. El Thorotrast es un químico que se les inyectaba antes a algunos pacientes como parte de ciertas pruebas radiológicas. Cuando se identificaron las propiedades cancerígenas de estos químicos, se tomaron medidas para eliminarlos o para reducir la exposición a éstos. El Thorotrast ya no se usa y la exposición de los trabajadores al cloruro de vinilo está regulada estrictamente.

Esteroides anabólicos

Los esteroides anabólicos son hormonas masculinas que algunos atletas utilizan para aumentar su fuerza y masa muscular. El uso prolongado de los esteroides anabólicos puede aumentar levemente el riesgo de cáncer hepatocelular. Los esteroides parecidos a la cortisona, como la hidrocortisona, la prednisona y la dexametasona, no conllevan este mismo riesgo.

Arsénico

El consumo de agua contaminada naturalmente con arsénico, como la obtenida de algunos pozos, aumenta con el pasar del tiempo el riesgo de algunos tipos de cáncer de hígado. Esto es más común en el este de Asia, aunque también puede ser un asunto de preocupación en algunas áreas de los Estados Unidos.

Factores con efectos inciertos, controversiales o no comprobados en el riesgo de cáncer de hígado

Píldoras anticonceptivas

En pocos casos, las pastillas anticonceptivas pueden causar tumores benignos llamados adenomas hepáticos. Sin embargo, se desconoce si aumentan el riesgo de cáncer hepatocelular. Algunos de los estudios que han analizado este asunto han sugerido que pudiera haber una asociación, aunque la mayoría de los estudios no fueron de alta calidad y evaluaron tipos de pastillas que ya no se usan. Las pastillas anticonceptivas modernas tienen diferentes tipos de estrógeno, diferentes dosis de estrógeno y diferentes combinaciones de estrógenos con otras hormonas. No se conoce si las pastillas nuevas aumentan el riesgo de cáncer de hígado.

El consumo de tabaco

Algunos estudios han encontrado un vínculo entre el hábito de fumar y el cáncer de hígado, aunque esta asociación parece ser mayor entre las personas con hepatitis viral o que beben mucho alcohol.

¿Qué es cáncer de hígado?


El cáncer de hígado es un cáncer que se origina en este órgano. Para entender el cáncer de hígado, resulta útil conocer sobre la estructura normal y la función del hígado.

Información sobre el hígado

El hígado es el órgano interno más grande de su cuerpo. Se encuentra debajo de las costillas de su lado derecho justo bajo el pulmón derecho. El hígado tiene forma de pirámide y se divide en dos lóbulos: el derecho y el izquierdo. Los lóbulos se subdividen en segmentos.

A diferencia de la mayoría de los demás órganos, el hígado obtiene su suministro de sangre de dos fuentes: la arteria hepática suple al hígado con sangre rica en oxígeno desde el corazón y la vena porta transporta sangre rica en nutrientes desde los intestinos.

Usted no puede vivir sin el hígado. Éste realiza varias funciones importantes:
• Descompone y almacena muchos de los nutrientes que su intestino absorbe y que su cuerpo necesita para funcionar. Algunos nutrientes tienen que cambiarse (metabolizarse) en el hígado antes de que el resto del cuerpo los use como fuente de energía o para crear y reparar el tejido.
• Produce la mayoría de los factores de coagulación que evitan que usted sangre demasiado cuando se corta o se lastima.
• Segrega bilis a los intestinos para ayudar a absorber algunos nutrientes (especialmente grasas).
• Filtra y descompone desechos tóxicos en la sangre, los cuales luego se remueven del cuerpo.

El hígado está compuesto de diferentes tipos de célula. Por esto, se pueden formar varios tipos de tumores malignos (cancerosos) y benignos (no cancerosos) en el hígado. Estos tumores tienen causas diferentes, se tratan de maneras distintas y tienen un pronóstico diferente.

Tumores benignos del hígado

Algunas veces, los tumores benignos crecen tanto como para causar problemas, aunque ellos no invaden los tejidos cercanos o se propagan a partes distantes del cuerpo. Si requieren tratarse, por lo general el paciente puede curarse con cirugía.

Hemangioma

El tipo más común de tumor benigno del hígado se origina en los vasos sanguíneos y se conoce como hemangioma. La mayoría de los hemangiomas del hígado no produce síntomas y no requiere tratamiento. Sin embargo, algunos pueden sangrar y requerir que se extirpen quirúrgicamente.

Adenoma hepático

El adenoma hepático es un tumor benigno que surge de los hepatocitos (el tipo principal de célula del hígado). La mayoría no causa síntomas y no requiere tratamiento. Sin embargo, algunos causan síntomas, como dolor o una masa en el abdomen (en el área del estómago), o pérdida de sangre. Debido a que hay un riesgo de que el tumor se reviente (lo que causaría una hemorragia grave) y un riesgo leve de que se convierta en cáncer de hígado en el futuro, la mayoría de los expertos usualmente recomienda extirpar el tumor, si es posible.

El uso de ciertos medicamentos puede aumentar el riesgo de tener estos tumores. Las mujeres tienen una mayor probabilidad de tener uno de estos tumores si toman pastillas anticonceptivas, aunque ésta es una complicación que ocurre raras veces. El dejar de tomar las pastillas puede algunas veces hacer que el tumor se reduzca. Los hombres que usan esteroides anabólicos también pueden padecer estos tumores. Los adenomas pueden reducirse en tamaño cuando se suspenden los medicamentos.

Hiperplasia nodular focal

La hiperplasia nodular focal es un crecimiento de varios tipos de célula (hepatocitos, células del conducto biliar y células del tejido conectivo) parecido a un tumor. Aunque este tumor es benigno, puede ser difícil separarlo de los tumores que realmente son cánceres de hígado. Por lo tanto, los médicos algunas veces extirpan este tumor cuando no hay un diagnóstico claro. Si hay síntomas, se puede extirpar quirúrgicamente este tumor y el paciente se curará.

Tanto los FNH como los adenomas hepáticos son más comunes en las mujeres que en los hombres.

Cánceres que se originan en el hígado

Varios tipos de cáncer pueden comenzar en el hígado.

Carcinoma hepatocelular (cáncer hepatocelular)

Ésta es la forma más común del cáncer de hígado en adultos. Algunas veces también se le llama hepatoma porque proviene de los hepatocitos (el tipo principal de células del hígado). Alrededor de tres de cada cuatro cánceres originados en el hígado son de esta clase.

El cáncer hepatocelular tiene distintos patrones de crecimiento:
• Algunos comienzan como un tumor sencillo que va creciendo. Sólo cuando la enfermedad es avanzada se propaga a otras partes del hígado.
• Un segundo tipo parece comenzar con muchas manchas pequeñas a través del hígado, y no como un tumor solo. Éste se ve con mayor frecuencia en las personas que tienen cirrosis del hígado y es el patrón más común visto en los Estados Unidos.

Los médicos pueden distinguir bajo un microscopio varios subtipos de cáncer hepatocelular. La mayoría de estos subtipos no afecta el tratamiento o el pronóstico. No obstante, es importante reconocer uno de estos subtipos, el fibrolamelar. Este tipo es poco común, pues representa menos del 1% de los cánceres hepatocelulares. Los pacientes que tienen este tipo generalmente son menores de 35, y el resto del hígado no está enfermo. Este subtipo tiene un pronóstico mucho mejor que otras formas de cáncer hepatocelular.

Colangiocarcinoma intrahepático (cáncer de conducto biliar)

Alrededor del 10% al 20% de los cánceres originados en el hígado son colangiocarcinomas intrahepáticos. Comienzan en los conductos biliares pequeños (conductos que llevan bilis a la vesícula biliar) dentro del hígado. (La mayoría de los colangiocarcinomas en realidad se originan en los conductos biliares que están fuera del hígado).

Aunque el resto de este documento trata principalmente sobre los cánceres hepatocelulares, el tratamiento de los colangiocarcinomas a menudo es el mismo. Para más información sobre este tipo de cáncer, consulte nuestro documento Bile Duct (Cholangiocarcinoma) Cancer.

Angiosarcoma y hemangiosarcoma

Éstos son tipos de cáncer poco comunes que comienzan en los vasos sanguíneos del hígado. Las personas que han estado expuestas al cloruro de vinilo o al dióxido de torio (Thorotrast) tienen más probabilidad de padecer estos tipos de cáncer (lea la sección “¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de hígado?”). Se cree que algunos otros casos se deben a la exposición de arsénico o radio, o a una afección hereditaria conocida como hemocromatosis. En alrededor de la mitad de todos los casos, no ha podido ser identificada una causa probable.

Estos tumores crecen rápidamente y por lo general, para el momento en que se detectan, se han propagado demasiado como para ser extirpados quirúrgicamente. La quimioterapia y la radioterapia pueden ayudar a desacelerar la enfermedad, pero estos cánceres son por lo general muy difíciles de tratar.

Hepatoblastoma

Éste es un tipo de cáncer de hígado poco común que se origina en niños, generalmente los menores de 4 años de edad. Las células del hepatoblastoma son similares a las células fetales del hígado. Alrededor del 70% de los niños con esta enfermedad tienen un tratamiento exitoso con cirugía y quimioterapia. La tasa de supervivencia es mayor de 90% para los hepatoblastomas en etapa temprana.

Cáncer secundario del hígado

La mayoría de las veces en que se detecta el cáncer en el hígado, no comenzó allí, sino que se propagó (hizo metástasis) desde otra parte del cuerpo, como el páncreas, el colon, el estómago, el seno, o el pulmón. A estos tumores se les nombra y trata según el lugar primario donde se originaron. Por ejemplo, el cáncer que comenzó en los pulmones y se propagó al hígado se llama cáncer de pulmón con propagación al hígado, no cáncer de hígado, y se trata como cáncer de pulmón.

En los Estados Unidos y Europa, los tumores secundarios del hígado (metastásicos) son más comunes que el cáncer primario del hígado. Lo contrario resulta cierto para muchos lugares de Asia y África.

Para más información sobre metástasis en el hígado a causa de diferentes tipos de cáncer, lea nuestros documentos sobre estos tipos de cáncer, así como nuestro documento Cáncer avanzado.

La mayor parte del contenido restante de este documento se refiere sólo al cáncer hepatocelular.

sábado, 22 de octubre de 2011

Opciones de tratamiento por estadio



Cáncer del páncreas en estadio I y estadio II
Cáncer del páncreas en estadio III
Cáncer del páncreas en estadio IV


En cada sección de tratamiento se incluye una lista en inglés de los ensayos clínicos que se llevan a cabo actualmente. Puede ocurrir que para algunos tipos o estadios del cáncer no haya una lista de ensayos clínicos. Consultar con el médico sobre ensayos clínicos que no aparecen en el sumario, pero que pueden ser apropiados para el paciente.
Cáncer del páncreas en estadio I y estadio II
El tratamiento del cáncer de páncreas en el estadio I y en estadio II puede incluir los siguientes procedimientos:
Cirugía sola.
Cirugía con quimioterapia y radioterapia.
Participación en un ensayo clínico de cirugía seguida por radioterapia, con quimioterapia. La quimioterapia se administra antes, durante y después de la radioterapia.
Participación en un ensayo clínico de cirugía seguida de quimioterapia.

Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer para acceder a los ensayos clínicos que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar los términos en inglés stage I pancreatic cancer y stage II pancreatic cancer. Para encontrar resultados más específicos, se puede refinar la búsqueda usando otras características, como la ubicación donde se realiza el ensayo, el tipo de tratamiento o el nombre del medicamento que se utiliza. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
Cáncer del páncreas en estadio III
El tratamiento del cáncer del páncreas en el estadio III puede incluir los siguientes procedimientos:
Cirugía paliativa o colocación de cánulas para evitar las áreas bloqueadas en los conductos o en el intestino delgado.
Quimioterapia con gemcitabina.
Participación en un ensayo clínico de tratamientos nuevos, con quimioterapia o quimiorradiación.
Participación en un ensayo clínico de radioterapia administrada durante la cirugía o radioterapia interna.

Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer para acceder a los ensayos clínicos que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage III pancreatic cancer. Para encontrar resultados más específicos, se puede refinar la búsqueda usando otras características, como la ubicación donde se realiza el ensayo, el tipo de tratamiento o el nombre del medicamento que se utiliza. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
Cáncer del páncreas en estadio IV
El tratamiento del cáncer del páncreas en el estadio IV puede incluir los siguientes procedimientos:
Quimioterapia con gemcitabina, con erlotinib o sin este.
Tratamientos paliativos para el dolor, como bloqueo de los nervios y otros cuidados médicos de apoyo.
Cirugía paliativa o colocación de cánula para evitar las áreas bloqueadas en los conductos o en el intestino delgado.
Participación en ensayos clínicos de sustancias nuevas contra el cáncer, con quimioterapia o sin ella.

Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer para acceder a los ensayos clínicos que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage IV pancreatic cancer. Para encontrar resultados más específicos, se puede refinar la búsqueda usando otras características, como la ubicación donde se realiza el ensayo, el tipo de tratamiento o el nombre del medicamento que se utiliza. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

Hay diferentes tipos de tratamientos para los pacientes de cáncer de páncreas.



Hay diferentes tipos de tratamiento disponibles para los pacientes de cáncer de páncreas. Algunos tratamientos son estándar (el tratamiento actualmente usado) y otros se encuentran en evaluación en ensayos clínicos. Un ensayo clínico de un tratamiento es un estudio de investigación que procura mejorar los tratamientos actuales u obtener información sobre tratamientos nuevos para pacientes de cáncer. Cuando los ensayos clínicos muestran que un tratamiento nuevo es mejor que el tratamiento estándar, el tratamiento nuevo se puede convertir en el tratamiento estándar. Los pacientes deberían pensar en participar en un ensayo clínico. Algunos ensayos clínicos están abiertos solo para pacientes que no han comenzado un tratamiento.

Se utilizan tres tipos de tratamiento estándar:

Cirugía

Se puede usar uno de los siguientes tipos de cirugía para extirpar el tumor:
Procedimiento de Whipple: procedimiento quirúrgico para extirpar la cabeza del páncreas, la vesícula biliar, parte del estómago, parte del intestino delgado y el conducto biliar. Se deja una porción suficiente del páncreas como para que elabore jugos digestivos e insulina.
Pancreatectomía total: con esta operación se extirpa todo el páncreas, parte del estómago, parte del intestino delgado, el conducto biliar común, la vesícula biliar, el bazo y los ganglios linfáticos cercanos.
Pancreatectomía distal: se extirpa el cuerpo y la cola del páncreas y, generalmente, el bazo.

Si el cáncer se diseminó y no se puede extirpar, es posible recurrir a los siguientes tipos de cirugía paliativa para aliviar los síntomas:
Derivación biliar quirúrgica: si el cáncer bloquea el intestino delgado y se está acumulando bilis en la vesícula biliar, se puede realizar una derivación biliar. Durante esta operación, el médico cortará la vesícula biliar o el conducto biliar y lo coserá al intestino delgado a fin de crear una vía nueva alrededor del área bloqueada.
Colocación de cánula endoscópica: si el tumor bloquea el conducto biliar, se puede realizar una cirugía para colocar una cánula (tubo delgado) a fin de drenar la bilis que se acumuló en el área. El médico puede colocar la cánula por medio de un catéter que drena fuera del cuerpo o la cánula puede circundar el área bloqueada y drenar la bilis al intestino delgado.
Derivación gástrica: si el tumor bloquea el flujo de alimentos desde el estómago, el estómago se puede coser directamente al intestino delgado de manera que el paciente pueda continuar alimentándose normalmente.

Radioterapia

La radioterapia es un tratamiento para el cáncer para el que se utilizan rayos X de alta energía u otros tipos de radiación para destruir células cancerosas o impedir que crezcan. Hay dos tipos de radioterapia. La radioterapia externa utiliza una máquina fuera del cuerpo que envía radiación al cáncer. La radioterapia interna utiliza una sustancia radiactiva sellada en agujas, semillas, cables o catéteres que se colocan directamente en el cáncer o cerca del mismo. La forma de administración de la radioterapia dependerá del tipo y del estadio del cáncer que está siendo tratado.

Quimioterapia

La quimioterapia es un tratamiento para el cáncer para el que se usan medicamentos para interrumpir el crecimiento de células cancerosas, ya sea mediante su destrucción o impidiendo su multiplicación. Cuando la quimioterapia se toma por boca o se inyecta en una vena o músculo, los medicamentos ingresan en el torrente sanguíneo y pueden llegar a las células cancerosas de todo el cuerpo (quimioterapia sistémica). Cuando la quimioterapia se coloca directamente en el líquido cefalorraquídeo, un órgano o la cavidad corporal como el abdomen, los medicamentos afectan principalmente las células cancerosas de esas áreas (quimioterapia regional). La forma de administración de la quimioterapia depende del tipo y el estadio del cáncer que se esté tratando.

Hay tratamientos para el dolor causado por el cáncer de páncreas.

Se puede presentar dolor cuando el tumor presiona los nervios u otros órganos cerca del páncreas. Cuando los medicamentos contra el dolor no son suficientes, hay tratamientos que actúan sobre los nervios del abdomen para aliviar el dolor. El médico puede inyectar medicamentos en el área que rodea los nervios afectados o puede cortar los nervios para bloquear la sensación de dolor. La radioterapia, con quimioterapia o sin ella, también puede ayudar a aliviar el dolor al reducir el tamaño del tumor.

Los pacientes con cáncer de páncreas tienen necesidades nutricionales especiales.

La cirugía para extirpar el cáncer puede interferir en la elaboración de las enzimas pancreáticas que ayudan a digerir los alimentos. Como resultado, los pacientes pueden tener problemas para que el cuerpo digiera los alimentos y absorba los nutrientes. Para prevenir la desnutrición, el médico puede recetar medicamentos para reemplazar estas enzimas.

Se están probando nuevos tipos de tratamiento en ensayos clínicos.

En la presente sección del sumario se hace referencia a tratamientos en evaluación en ensayos clínicos, pero tal vez no se mencionen todos los tratamientos nuevos que se están considerando. Para mayor información en inglés sobre ensayos clínicos, consultar el portal de Internet del NCI.

Terapia biológica

La terapia biológica es un tratamiento que hace uso del sistema inmunitario del paciente para combatir el cáncer. Las sustancias elaboradas por el cuerpo o producidas en un laboratorio se utilizan para reforzar, dirigir o restaurar las defensas naturales del cuerpo contra el cáncer. Este tipo de tratamiento contra el cáncer también se llama bioterapia o inmunoterapia.

Los pacientes deberían pensar en participar en un ensayo clínico.

Para algunos pacientes, la mejor elección de tratamiento puede ser participar en un ensayo clínico. Los ensayos clínicos forman parte del proceso de investigación del cáncer. Los ensayos clínicos se llevan a cabo para determinar si los tratamientos nuevos para el cáncer son seguros y eficaces, o mejores que el tratamiento estándar.

Muchos de los tratamientos estándar actuales se basan en ensayos clínicos anteriores. Los pacientes que participan en un ensayo clínico pueden recibir el tratamiento estándar o estar entre los primeros en recibir el tratamiento nuevo.

Los pacientes que participan en los ensayos clínicos también ayudan a mejorar la forma en que se tratará el cáncer en el futuro. Aunque los ensayos clínicos no conduzcan a tratamientos nuevos eficaces, a menudo responden a preguntas importantes y ayudan a avanzar en la investigación.

Los pacientes pueden entrar a formar parte de los ensayos clínicos antes, durante o después de comenzar su tratamiento para el cáncer.

Algunos ensayos clínicos sólo incluyen a pacientes que todavía no recibieron tratamiento. Otros ensayos prueban los tratamientos para los pacientes cuyo cáncer no mejoró. También hay ensayos clínicos que prueban nuevas maneras de impedir que el cáncer recidive (vuelva) o de reducir los efectos secundarios del tratamiento de cáncer.

Los ensayos clínicos se realizan en muchas partes del país. Consultar la sección sobre Opciones de Tratamiento para encontrar enlaces en inglés a los ensayos clínicos que se realizan actualmente. Estos se han recuperado de la lista de ensayos clínicos del NCI.

Pueden necesitarse pruebas de seguimiento.

Algunas de las pruebas que se usaron para diagnosticar el cáncer o para determinar el estadio del cáncer se pueden repetir. Algunas pruebas se repiten para asegurarse que el tratamiento es eficaz. Las decisiones acerca de seguir, cambiar o suspender el tratamiento se pueden basar en los resultados de estas pruebas. Esto a veces se llama reestadificación.

Algunas de las pruebas se seguirán repitiendo esporádicamente después de terminar el tratamiento. Los resultados de estas pruebas pueden mostrar si la afección cambió o si el cáncer recidivó (volvió). Estas pruebas a veces se llaman pruebas de seguimiento o exámenes médicos.


Las pruebas y los procedimientos para estadificar el cáncer de páncreas habitualmente se realizan al mismo tiempo que el diagnóstico.





El cáncer se disemina en el cuerpo de tres maneras.

Las tres maneras en que el cáncer se disemina en el cuerpo son las siguientes:
A través del tejido. El cáncer invade el tejido normal que lo rodea.
A través del sistema linfático. El cáncer invade el sistema linfático y circula por los vasos linfáticos hasta otros lugares en el cuerpo.
A través de la sangre. El cáncer invade las venas y los capilares, y circula por la sangre hasta otros lugares en el cuerpo.

Cuando las células cancerosas se separan del tumor primario (original) y circulan a través de la linfa o la sangre hasta otros lugares del cuerpo, se puede formar otro tumor (secundario). Este proceso se llama metástasis. El tumor secundario (metastásico) es el mismo tipo de cáncer que el tumor primario. Por ejemplo, si el cáncer de mama se disemina hasta los huesos, las células cancerosas de los huesos son en realidad células de cáncer de mama. La enfermedad es cáncer metastásico de mama, no cáncer del hueso.

Se utilizan los siguientes estadios para el cáncer del páncreas:

Estadio 0 (carcinoma in situ)

En el estadio 0, se encuentran células anormales en el revestimiento del páncreas. Estas células anormales se pueden volver cancerosas y diseminarse hasta el tejido cercano normal. El estadio 0 también se llama carcinoma in situ.




Comparación del tamaño del tumor con una arveja, un maní, una nuez y un limón

Estadio I

En el estadio I, el cáncer ya se formó y se encuentra solo en el páncreas. El estadio I se divide en los estadios IA y IB según el tamaño del tumor.
Estadio IA. El tumor tiene menos de dos centímetros.
Estadio IB. El tumor mide más de dos centímetros.

Estadio II

En el estadio II, el cáncer se puede haber diseminado hasta el tejido y los órganos cercanos y se puede haber diseminado hasta los ganglios linfáticos cerca del páncreas. El estadio II se divide en estadios IIA y IIB según el lugar hasta donde se diseminó el cáncer.
Estadio IIA. El cáncer se diseminó hasta los tejidos y órganos cercanos, pero no se diseminó hasta los ganglios linfáticos cercanos.
Estadio IIB. El cáncer se diseminó hasta los ganglios linfáticos cercanos y se puede haber diseminado hasta los órganos y tejidos cercanos.

Estadio III

En el estadio III, el cáncer se diseminó hasta los vasos sanguíneos principales cerca del páncreas y se puede haber diseminado hasta los ganglios linfáticos cercanos.

Estadio IV

En el estadio IV, el cáncer puede ser de cualquier tamaño y se diseminó hasta órganos distantes como el hígado, el pulmón y la cavidad peritoneal. También se puede haber diseminado hasta los órganos y tejidos cerca del páncreas o hasta los ganglios linfáticos.



jueves, 20 de octubre de 2011

Información general sobre el cáncer del páncreas




Puntos importantes de esta sección

El cáncer de páncreas es una enfermedad por la cual se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos del páncreas.
Fumar y antecedentes de salud pueden afectar el riesgo de padecer de cáncer del páncreas.
Entre los signos posibles de cáncer de páncreas se incluyen ictericia, dolor y pérdida de peso.
El cáncer del páncreas es difícil de detectar (encontrar) y diagnosticar temprano.
Para detectar (encontrar), diagnosticar y estadificar el cáncer de páncreas, se utilizan pruebas que examinan el páncreas.
Ciertos factores afectan en el pronóstico (probabilidad de recuperación) y las opciones de tratamiento.

El cáncer de páncreas es una enfermedad por la cual se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos del páncreas.

El páncreas es una glándula de aproximadamente seis pulgadas de largo con forma de pera delgada descansando de costado. El extremo más ancho del páncreas se denomina la cabeza, la sección media se denomina el cuerpo y el extremo delgado se denomina la cola. El páncreas se ubica detrás del estómago y en frente de la columna vertebral.
Anatomía del páncreas. El páncreas tiene tres áreas: cabeza, cuerpo y cola. Se encuentra en el abdomen cerca del estómago, intestinos y otros órganos.




El páncreas cumple dos funciones principales en el cuerpo:
Produce jugos que ayudan en la digestión (descomposición) de alimentos.
Produce hormonas, como la insulina y el glucagón, que ayudan a controlar las concentraciones de azúcar en sangre. Ambas hormonas ayudan al cuerpo a utilizar y almacenar la energía obtenida de los alimentos.

Las células exocrinas del páncreas elaboran los jugos digestivos y las células endocrinas del páncreas elaboran las hormonas. Aproximadamente 95% de los cánceres del páncreas comienzan en las células exocrinas.

El presente sumario provee información sobre el cáncer del páncreas exocrino. Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Tratamiento de los tumores de células de los islotes (páncreas endocrino).

Fumar y antecedentes de salud pueden afectar el riesgo de padecer de cáncer del páncreas.

Cualquier cosa que aumenta el riesgo de contraer una enfermedad se llama factor de riesgo. Tener un factor de riesgo no significa que se va a padecer de cáncer; no tener un factor de riesgo no significa que se va a padecer de cáncer. Las personas que piensan que pueden estar en riesgo deben consultar esto con su médico. Los factores de riesgo para el cáncer de páncreas incluyen los siguientes aspectos:
Fumar.
Padecer de diabetes durante mucho tiempo.
Pancreatitis crónica.
Ciertas afecciones hereditarias, como la pancreatitis hereditaria, el síndrome de neoplasia endocrina múltiple tipo 1, el cáncer de colon sin poliposis hereditario (CCSPH; síndrome de Lynch), el síndrome de von Hippel-Lindau, la ataxia-telangiectasia, y el síndrome de melanoma familiar atípico con molas múltiples (FAMMM).

Entre los signos posibles de cáncer de páncreas se incluyen ictericia, dolor y pérdida de peso.

Estos y otros síntomas pueden ser ocasionados por el cáncer del páncreas. Otras afecciones pueden causar los mismos síntomas. Se debe consultar con un médico si se presenta alguno de los siguientes problemas:
Ictericia (coloración amarillenta de la piel y el blanco de los ojos).
Dolor en la parte superior o media del abdomen y la espalda.
Pérdida de peso injustificada.
Pérdida de apetito.
Fatiga.

El cáncer del páncreas es difícil de detectar (encontrar) y diagnosticar temprano.

El cáncer del páncreas es difícil de detectar y diagnosticar por las siguientes razones:
No hay signos o síntomas perceptibles en los estadios tempranos del cáncer de páncreas.
Los signos de cáncer del páncreas, cuando se presentan, son similares a los signos de muchas otras enfermedades.
El páncreas está oculto detrás de otros órganos como el estómago, el intestino delgado, el hígado, la vesícula biliar, el bazo y los conductos biliares.

Para detectar (encontrar), diagnosticar y estadificar el cáncer de páncreas, se utilizan pruebas que examinan el páncreas.

El diagnóstico del cáncer de páncreas generalmente se realiza mediante pruebas y procedimientos que generan imágenes del páncreas y el área que lo rodea. El proceso utilizado para determinar si células cancerosas se diseminaron dentro y en torno del páncreas se llama estadificación. Las pruebas y los procedimientos para detectar, diagnosticar y estadificar el cáncer de páncreas habitualmente se realizan al mismo tiempo. Es importante conocer el estadio de la enfermedad y determinar si el cáncer de páncreas se puede extirpar por medio de cirugía a fin de planificar el tratamiento. Se pueden utilizar las siguientes pruebas y procedimientos:
Radiografía del tórax: radiografía de los órganos y huesos del interior del tórax. Un rayo X es un tipo de haz de energía que puede atravesar el cuerpo y plasmarse en una película que muestra una imagen de áreas del interior del cuerpo.

Examen físicos y antecedentes: examen del cuerpo para chequear los signos generales de salud, incluso determinar si hay signos de enfermedad, como masas o cualquier otra cosa que no parezca habitual. También se anotan los antecedentes de los hábitos de salud, y las enfermedades y los tratamientos anteriores del paciente.

Exploración por TC (exploración por TAC): procedimiento mediante el cual se toma una serie de imágenes detalladas del interior del cuerpo, desde ángulos diferentes. Las imágenes son creadas por una computadora conectada a una máquina de rayos X. Se puede inyectar un tinte en una vena o ingerirse a fin de que los órganos o los tejidos se destaquen más claramente. Este procedimiento también se llama tomografía computada, tomografía computarizada o tomografía axial computarizada. Una exploración por TC en espiral o helicoidal produce una serie de imágenes muy detalladas de áreas del interior del cuerpo mediante una máquina de rayos X que explora el cuerpo con un movimiento en espiral.

IRM (imágenes por resonancia magnética): procedimiento para el que usa un imán, ondas de radio y una computadora para crear imágenes detalladas de áreas internas del cuerpo. Este procedimiento también se llama imágenes por resonancia magnética nuclear (IRMN).

Exploración por TEP (exploración por tomografía con emisión de positrones): procedimiento para encontrar células de tumores malignos en el cuerpo. Se inyecta en una vena una cantidad pequeña de glucosa (azúcar) radiactiva. El explorador TEP rota alrededor del cuerpo y produce una imagen de los lugares del cuerpo que absorben la glucosa. Las células de tumores malignos tienen aspecto más brillante en la imagen porque son más activas y absorben más glucosa que las células normales.

Ecografía endoscópica (EE): procedimiento en el cual se introduce un endoscopio en el cuerpo, por lo general, a través de la boca o el recto. Un endoscopio es un instrumento delgado en forma de tubo, con una luz y una lente para observar. Se usa una sonda colocada en el extremo del endoscopio para hacer rebotar ondas sonoras de alta energía (ultrasónicas) en los tejidos o los órganos internos y crear ecos. Los ecos forman una imagen de los tejidos del cuerpo que se llama sonograma. Este procedimiento también se llama endoecografía.

Laparoscopía: procedimiento quirúrgico para observar los órganos del interior del abdomen y determinar si hay signos de enfermedad. Se realizan pequeñas incisiones (cortes) en la pared del abdomen y se introduce un laparoscopio (tubo delgado, con iluminación) en una de las incisiones. Se pueden introducir otros instrumentos en la misma incisión o en otras para realizar procedimientos tales como extirpar órganos o tomar muestras de tejido para una biopsia.

Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE): procedimiento usado para tomar radiografías de los conductos (tubos) que transportan la bilis desde el hígado hasta la vesícula biliar y desde la vesícula biliar hasta el intestino delgado. A veces, algunos cánceres de páncreas pueden reducir la abertura de estos conductos y bloquear o reducir el flujo de la bilis, lo cual causa ictericia. Se introduce un endoscopio (tubo delgado con iluminación) a través de la boca, el esófago y el estómago hasta la primera parte del intestino delgado. Luego se introduce un catéter (un tubo más pequeño) a través del endoscopio hasta los conductos pancreáticos. Se inyecta un tinte a través del catéter hacia los conductos y se toma una radiografía. Si los conductos están bloqueados por un tumor, se puede insertar un tubo delgado en el conducto para desbloquearlo. Este tubo (o derivación) se puede dejar colocado para mantener el conducto abierto. También se pueden tomar muestras de tejido.

Colangiografía transhepática percutánea (CTP): procedimiento que se usa para tomar una radiografía del hígado y los conductos biliares. Se inserta una aguja fina a través de la piel debajo de las costillas hacia el hígado. Se inyecta un tinte en el hígado o los conductos biliares y se toma una radiografía. Si se encuentra un bloqueo, se deja una sonda delgada y flexible en el hígado, que se llama derivación, para drenar la bilis hacia el intestino delgado o hacia una bolsa recolectora fuera del cuerpo. Esta prueba se lleva a cabo solamente si no se puede hacer una CPRE.

Biopsia: extracción de células o tejidos para que un patólogo las pueda observar bajo un microscopio y verificar si hay signos de cáncer. Hay diferentes maneras de realizar una biopsia para el cáncer de páncreas. Se puede insertar una aguja fina en el páncreas durante una radiografía o ecografía para extraer células. También se puede extraer tejido durante una laparoscopía (incisión quirúrgica realizada en la pared del abdomen).


Ciertos factores afectan en el pronóstico (probabilidad de recuperación) y las opciones de tratamiento.

El pronóstico (probabilidad de recuperación) y las opciones de tratamiento dependen de los siguientes aspectos:
Si el tumor se puede extirpar o no mediante cirugía.
El estadio del cáncer (el tamaño del tumor y si el cáncer se diseminó fuera del páncreas hasta los tejidos cercanos o los ganglios linfáticos, o hasta otras partes en el cuerpo).
La salud general del paciente.
Si el cáncer recién se diagnosticó o recidivó (volvió).

El cáncer del páncreas se puede controlar solo si se detecta antes de su diseminación, cuando se puede extirpar por medio de cirugía. Si el cáncer se diseminó, la terapia paliativa puede mejorar la calidad de vida del paciente al controlar los síntomas y las complicaciones de la enfermedad.

Cáncer de páncreas



El cáncer de páncreas o cáncer pancreático es un tumor maligno que se origina en la glándula pancreática.

Incidencia y tipo de tumor

Cada año, alrededor de 32.000 personas se diagnostican de esta enfermedad en los Estados Unidos[cita requerida], y más de 60.000 en Europa[cita requerida]. Aunque depende de la extensión del tumor en el momento del diagnóstico, el pronóstico es generalmente muy malo ya que pocos enfermos sobreviven más de cinco años después del diagnóstico y la remisión completa es extremadamente rara.

Cerca del 95% de los tumores pancreáticos son adenocarcinomas[cita requerida]. El 5% restante son tumores neuroendocrinos pancreáticos como el insulinoma, que tienen un diagnóstico y tratamiento completamente diferente, con un mejor pronóstico generalmente.
Etiología

Todavía se desconoce la etiología y el mecanismo de carcinogénesis pancreática. Se cree que el proceso se inicia por una alteración de las células de los conductos pancreáticos. Los carcinógenos alcanzarían estas células provocando su transformación maligna por tres posibles vías de acceso:
Por reflujo biliar.
Por reflujo duodenal.
Por vía sanguínea.
Factores de riesgo

Los principales factores de riesgo conocidos del cáncer de páncreas son
Tabaco

Es el principal factor de riesgo conocido para padecer cáncer de páncreas. El riesgo de los consumidores de tabaco (fumadores) es cuatro veces superior a los no consumidores. Los carcinógenos del tabaco alcanzarían el páncreas por reflujo biliar a los conductos pancreáticos. De cualquier forma la relación tabaco y cáncer de páncreas no es tan firme como sucede con el cáncer de pulmón o el cáncer de laringe, aún siendo el cáncer de páncreas un cáncer tabacodependiente
Dieta

El cáncer de páncreas ocurre más frecuentemente en las poblaciones que consumen la dieta llamada occidental caracterizada por un alto contenido en grasas animales, azúcares refinados y proteínas de origen animal. Los estudios casos-control han confirmado la relación entre el consumo de dicha dieta occidental, sobre todo al exceso del consumo de azúcar. Además las grasas facilitan la acción de carcinógenos como la aflatoxina y la nitrosamina. Los estudios observacionales demuestran que los pueblos que consumen más alimentos vegetales tienen menos riesgo de padecer esta enfermedad. Con respecto a las vitaminas se piensa que las vitaminas A y C actuarían como sustancias protectoras, como ocurre en otros tumores digestivos. También se ha estudiado la relación entre el excesivo consumo de café y el riesgo de contraer este cáncer, pero los resultados no han sido concluyentes
Enfermedades y cáncer de páncreas

Algunas enfermedades están asociadas con cierta frecuencia con el cáncer de páncreas como la pancreatitis, especialmente la pancreatitis crónica con calcificaciones. Esta enfermedad se ha encontrado en una gran proporción de autopsias de enfermos fallecidos por cáncer de páncreas. Por otra parte, los mismos signos clínicos de la pancreatitis han sido observados en los enfermos con cáncer de páncreas. La diabetes mellitus también ha sido asociada al cáncer de páncreas debido a que en la evolución de muchos de estos enfermos se han encontrado antecedentes de diabetes. Para explicar los casos donde coexisten las dos enfermedades se ha llegado a pensar que la enfermedad tumoral puede provocar la alteración metabólica que provoca la diabetes. Un exceso de colecistitis y cirrosis hepática se ha encontrado en los antecedentes de los enfermos con cáncer de páncreas. No existe una explicación satisfactoria de esta asociación
Alcohol

El alcohol también es un importante factor de riesgo. Se conoce que este hábito actúa como factor causal en una variedad de enfermedades digestivas, como los tumores de la orofaringe y del esófago. Se conoce también que el alcohol es un promotor de la carcinogénesis en el laboratorio. Además el alcohol, junto con las dietas grasas, es un importante determinante de la pancreatitis crónica con calcificación, enfermedad que se ha encontrado asociada al cáncer de páncreas. Pese a todos estos datos los estudios epidemiológicos no han podido demostrar completamente esta relación.
Incidencia urbana y rural

En algunos estudios se ha encontrado una mayor frecuencia del cáncer de páncreas en los pobladores de zonas urbanas y por lo tanto menor frecuencia entre los habitantes de zonas rurales
Factor hereditario

Está admitido que la herencia puede estar involucrada en casos ocasionales, pero no se cree que los factores hereditarios actúen en un número importante de casos. Los casos familiares que se han encontrado corresponden sobre todo a cánceres endocrinos pancreáticos
Síntomas del cáncer de páncreas
Pérdida de peso. Es el síntoma más frecuente y precoz
Dolor epigástrico sordo. Otro signo frecuente es el dolor epigástrico sordo, constante con irradiación a dorso, que se acentúa en supino y mejora al flexionar el tronco hacia adelante. Los de cabeza de páncreas presentan la triada clásica de pérdida de peso, dolor abdominal e ictericia, faltando esta última en los de cuerpo y cola.
En la exploración: vesícula palpable en paciente ictérico sin dolor abdominal en hipocondrio derecho (signo de Courvoisier-Terrier positivo).
Puede aparecer tromboflebitis migratoria recurrente (trousseau). La obstruccion de la vena esplénica puede producir esplenomegalia e hipertensión portal con varices gástricas y esofágicas.

La detección del cáncer de páncreas suele ocurrir a través de una ecografía abdominal, en la que se aprecie la formación del tejido neoplásico alrededor del páncreas. Lamentablemente, ello suele ocurrir cuando el cáncer ya se ha expandido a otros órganos.
Tratamiento del cáncer de páncreas

Es importante recurrir a centros médicos, hospitales para ser tratado adecuadamente. Como se dijo anteriormente, el cáncer de páncreas cuando es diagnosticado por lo general se encuentra en un estado avanzado, por lo cual el tratamiento depende de si hay o no criterios de resecabilidad como entre los cuales tenemos por ejemplo, que no haya metástasis a distancia, que no haya compromiso de estructuras vasculares o de ganglios linfáticos, generalmente para determinar estos factores se realizan estudios con TAC convencional o multiaxial. Otra opción es una laparoscopia exploratoria cuando hay dudas en la resecabilidad. Si hay criterios de resecabilidad generalmente se practica la operación de Whipple.

Cuando el tumor es irresecable se inicia tratamiento paliativo, para mejorar la calidad de vida del paciente.

Generalmente el cáncer de páncreas causa ictericia obstructiva y el tratamiento paliativo esta destinado a mejorar la ictericia para lo cual existen varios métodos de derivación biliar, la elección de cada método depende del criterio médico y de las condiciones del paciente, por ejemplo, uno de los métodos más utilizados es la colocación de un cateter de derivación percutanea por los conductos hepáticos hasta el colédoco para así realizar drenaje externo de bilis