miércoles, 2 de noviembre de 2011

Ciertos factores afectan el pronóstico (probabilidad de recuperación) y las opciones de tratamiento.




El pronóstico (probabilidad de recuperación) y las opciones de tratamiento dependen de los siguientes aspectos:
El estadio del cáncer (el tamaño del tumor, si afecta al hígado de manera total o parcial, o si se diseminó hasta otros lugares en el cuerpo).
El funcionamiento del hígado.
La salud general del paciente, incluso si hay cirrosis del hígado.

En el pronóstico también influyen las concentraciones de alfafetoproteína (AFP).

Padecer de hepatitis o cirrosis puede afectar el riesgo de padecer de cáncer primario del hígado en los adultos.





Anatomía del hígado. El hígado está en la parte superior del abdomen cerca del estómago, los intestinos, la vesícula biliar y el páncreas. El hígado tiene cuatro lóbulos. Dos lóbulos están delante del hígado y dos lóbulos pequeños (que no se muestran) están detrás del hígado.


Este sumario se refiere al tratamiento del cáncer primario de hígado (cáncer que empieza en el hígado). El tratamiento del cáncer de hígado metastásico, que es cáncer que empieza en otras partes del cuerpo y se disemina hasta el hígado, no se analiza en este sumario. El cáncer primario del hígado se puede presentar tanto en adultos como en niños. No obstante, el tratamiento para los niños es diferente al tratamiento para los adultos. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre Tratamiento del cáncer del hígado infantil.)
Cualquier cosa que aumenta el riesgo de padecer de una enfermedad se llama factor de riesgo. Tener un factor de riesgo no significa que se padecerá de cáncer; no tener un factor de riesgo no significa que no se padecerá de cáncer. Las personas que piensan que están en riesgo deberán conversarlo con su médico. Los factores de riesgo posibles para el cáncer primario del hígado en adultos son los siguientes:
Padecer de hepatitis B o hepatitis C.
Tener un familiar cercano con hepatitis y cáncer de hígado.
Padecer de cirrosis.
Consumir alimentos contaminados con aflatoxina (veneno de un hongo que puede crecer en alimentos, como granos y frutos secos, que no se almacenaron correctamente).

Entre los signos posibles de cáncer primario de hígado en adultos se incluyen una masa o dolor en el costado derecho.

Estos síntomas pueden ser producidos por la hinchazón del hígado. Estos y otros síntomas pueden ser causados por cáncer primario de hígado en adultos u otras afecciones. Se debe consultar con un médico si se presenta cualquiera de los siguientes problemas:
Una masa dura en el costado derecho justo debajo de la cavidad torácica.
Malestar en la parte superior del abdomen del lado derecho.
Dolor alrededor del omóplato derecho.
Ictericia (color amarillento de la piel y la parte blanca de los ojos).
Cansancio inusual.
Náuseas.
Pérdida del apetito.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar el cáncer primario de hígado en adultos, se utilizan pruebas que examinan el hígado y la sangre.

Se pueden utilizar las siguientes pruebas y procedimientos:
Examen físico y antecedentes: examen del cuerpo para verificar el estado general de salud e identificar cualquier signo de enfermedad como masas o cualquier otra cosa que parezca inusual. También se anotan datos sobre los hábitos de salud del paciente, y las enfermedades y tratamientos anteriores.
Prueba sérica de marcadores tumorales: procedimiento mediante el cual se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas sustancias liberadas a la misma por los órganos, tejidos o células tumorales del cuerpo. Ciertas sustancias están relacionadas con tipos específicos de cáncer cuando se encuentran en concentraciones altas en la sangre. Estas se llaman marcadores tumorales. Un aumento en la concentración de alfafetoproteína (AFP) en la sangre puede ser un signo de cáncer del hígado. Otros cánceres y ciertas afecciones no cancerosas, como la cirrosis y la hepatitis, también pueden aumentar las concentraciones de AFP.
Pruebas de la función hepática: procedimiento para el que se analiza una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas sustancias liberadas por el hígado en la sangre. Una cantidad más alta que la normal de una sustancia puede ser un signo de cáncer de hígado.
Exploración por TC (exploración por TAC): procedimiento mediante el cual se toma una serie de imágenes detalladas de áreas internas del cuerpo, desde ángulos diferentes. Las imágenes son creadas por una computadora conectada a una máquina de rayos X. Se puede inyectar o dar de beber un tinte para ayudar a que los órganos o los tejidos se destaquen más claramente. Este procedimiento también se llama tomografía computada, tomografía computadorizada o tomografía axial computarizada. Una exploración por TC en espiral o una TC helicoidal permiten obtener una serie de imágenes muy detalladas de áreas del interior del cuerpo mediante una máquina de rayos X que explora el cuerpo en un camino en espiral.
IRM (imágenes por resonancia magnética): procedimiento para el que se utiliza un imán, ondas de radio y una computadora para crear imágenes detalladas de áreas internas del cuerpo. Este procedimiento también se llama imágenes por resonancia magnética nuclear (IRMN). Para crear imágenes detalladas de los vasos sanguíneos del hígado o cercanos al hígado, se inyecta un tinte en una vena. Este procedimiento se llama ARM (angiografía por resonancia magnética).
Ecografía: procedimiento por el cual se rebotan ondas sonoras de alta energía en tejidos u órganos internos y se crean ecos. Los ecos forman una imagen de los tejidos corporales que se llama ecograma. La imagen se puede imprimir y observar más tarde.
Angiograma: procedimiento que se usa para observar los vasos sanguíneos y el flujo de la sangre. Se inyecta un tinte en un vaso sanguíneo. A medida de que el tinte se desplaza por el vaso sanguíneo, se toman radiografías para ver si hay algún bloqueo.
Laparoscopía: procedimiento quirúrgico para estudiar los órganos de adentro del abdomen a fin de detectar signos de enfermedad. Se realizan incisiones (cortes) pequeñas en la pared abdominal y se introduce un laparoscopio (un tubo delgado con iluminación) en una de las incisiones. Se pueden introducir otros instrumentos a través de la misma u otras incisiones para llevar acabo procedimientos como la extirpación de órganos o la toma de muestras de tejidos para una biopsia.
Biopsia: extracción de células o tejidos para que un patólogo los observe bajo un microscopio y determine la presencia de signos de cáncer. La muestra se puede tomar con una aguja fina que se introduce en el hígado durante una radiografía o ecografía. Esto se llama una biopsia por aspiración con aguja fina (AAF). La biopsia se puede realizar durante una laparoscopía.

El cáncer primario del hígado en adultos es una enfermedad por la cual se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos del hígado.




El hígado es uno de los órganos más grandes del cuerpo. Tiene cuatro lóbulos y ocupa la sección superior derecha del abdomen adentro de la caja torácica. El hígado tiene muchas funciones importantes, incluso las siguientes:
Filtración de sustancias dañinas en la sangre para que puedan ser transportadas desde el cuerpo hasta la materia fecal y la orina.
Producción de bilis para ayudar la digestión de las grasas provenientes de los alimentos.
Almacenamiento de glicógeno (azúcar) el cual es utilizado por el cuerpo para obtener energía.

lunes, 24 de octubre de 2011

¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de hígado?



Un factor de riesgo es todo aquello que afecta la probabilidad de que usted padezca una enfermedad, como por ejemplo el cáncer. Los distintos tipos de cáncer tienen diferentes factores de riesgo. Por ejemplo, mientras exponer la piel a la luz solar fuerte es un factor de riesgo del cáncer de piel, el hábito de fumar es un factor de riesgo para varios tipos de cáncer.

Sin embargo, los factores de riesgo no lo indican todo. Presentar uno o incluso varios factores de riesgo no significa que dicha persona tendrá la enfermedad. Además, muchas personas que adquieren la enfermedad pueden no tener factores de riesgo conocidos.

Los científicos han encontrado varios factores de riesgo que hacen que las personas tengan mayores probabilidades de padecer el carcinoma hepatocelular (HCC, por sus siglas en inglés).

Sexo

El carcinoma hepatocelular es muchas veces más común en los hombres que en las mujeres, aunque gran parte de esto se debe probablemente a comportamientos que afectan algunos de los factores de riesgo descritos anteriormente. El subtipo de HCC fibrolamelar ocurre aproximadamente en igual número en ambos sexos.

Raza/grupo étnico

En los Estados Unidos, los asiático-americanos y los isleños del Pacífico tienen las tasas más altas de cáncer de hígado, seguidos por los indios americanos/oriundos de Alaska y los hispanos/latinos, los afroamericanos y los blancos.

Hepatitis viral crónica

A escala mundial, el factor de riesgo más común del cáncer de hígado es la infección crónica (a largo plazo) con el virus de la hepatitis B y el virus de la hepatitis C (HBV y HCV, por sus siglas en inglés). Estas infecciones causan cirrosis del hígado (vea información más adelante) y son las responsables de que el cáncer de hígado sea el tipo de cáncer más común en muchas partes del mundo.

En los Estados Unidos, la infección con hepatitis C es una causa más común de cáncer hepatocelular, mientras que en Asia y en los países en desarrollo, la hepatitis B es más común. Las personas infectadas con ambos virus tienen un riesgo muy alto de contraer hepatitis crónica, cirrosis y cáncer de hígado.

El HBV y el HCV se pueden propagar de persona a persona por compartir agujas contaminadas (entre usuarios de drogas), tener sexo sin protección, o durante el nacimiento. También pueden ser transmitidos a través de transfusiones de sangre, aunque esto ha ocurrido pocas veces en los Estados Unidos desde que se comenzó a realizar pruebas para detectar estos virus en los productos sanguíneos. En los países en desarrollo, los niños algunas veces contraen infecciones de hepatitis B debido al contacto prolongado con familiares que están infectados.

De los dos virus, la infección con HBV es más probable que cause síntomas, como enfermedades parecidas a la gripe, y una pigmentación amarilla de los ojos (ictericia). No obstante, la mayoría de las personas se recuperan completamente de la infección con HBV dentro de pocos meses. Sólo un porcentaje muy pequeño de adultos se vuelven portadores crónicos (y tienen un riesgo mayor de cáncer de hígado). El riesgo es mayor en los infantes y los niños pequeños que se infectan.

Por otro lado, es menos probable que el HCV cause síntomas. Sin embargo, la mayoría de las personas con HCV contraen infecciones crónicas, las cuales con más probabilidad causan daño hepático o incluso cáncer.

Otros virus también pueden causar hepatitis, tal como el virus de la hepatitis A y el de la hepatitis E. Sin embargo, las personas infectadas con estos virus no contraen hepatitis crónica, ni cirrosis, y tampoco tienen un riesgo aumentado de cáncer de hígado.

Consumo excesivo de alcohol

El consumo excesivo de alcohol es una causa principal de cirrosis en los Estados Unidos, lo que se asocia con un riesgo aumentado de cáncer de hígado.

Cirrosis

La cirrosis es una enfermedad en la que las células del hígado se han dañado y reemplazado por tejido cicatricial. Las personas con cirrosis tienen un riesgo aumentado de cáncer de hígado. La mayoría (no todas) de las personas que padecen cáncer de hígado ya tienen cierta evidencia de cirrosis.

Existen varias posibles causas para la cirrosis. En los Estados Unidos, la mayoría de los casos ocurre en personas que abusan del alcohol o que tienen infecciones crónicas con HBV o HCV. El hígado graso no debido a consumo de alcohol, una enfermedad en la que las personas que consumen un poco o nada de alcohol desarrollan un hígado graso, es bastante común (a menudo se observa en personas obesas). Las personas con un tipo de esta enfermedad conocida como esteatohepatitis no alcohólica (NASH, por sus siglas en inglés) pueden desarrollar cirrosis.

Ciertos tipos de enfermedades metabólicas hereditarias (vea información más adelante) pueden ocasionar problemas en el hígado, lo que conduce a cirrosis. Algunos tipos de enfermedades autoinmunes que afectan el hígado también pueden causar cirrosis.

Enfermedades metabólicas hereditarias

Ciertas enfermedades metabólicas hereditarias pueden causar cirrosis.

Las personas con hemocromatosis absorben demasiado hierro del alimento que consumen. El hierro se asienta en tejidos por todo el cuerpo, incluyendo el hígado. Si se acumula suficiente hierro en el hígado, puede originarse cirrosis y cáncer de hígado.

Otras enfermedades poco comunes que aumentan el riesgo de cáncer de hígado incluyen:
• Tirosinemia.
• Deficiencia de antitripsina alfa-1.
• Porfiria cutánea tarda.
• Enfermedades del almacenamiento del glucógeno.
• Enfermedad de Wilson.

Diabetes

La diabetes puede aumentar el riesgo de cáncer de hígado, usualmente en los pacientes que también tienen otros factores de riesgo, tales como consumo exagerado de alcohol y/o hepatitis crónica viral.

Obesidad

La obesidad puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de hígado, probablemente debido a que puede causar enfermedad del hígado graso y cirrosis.

Aflatoxinas

Estas sustancias que causan cáncer son producidas por un hongo que contamina al maní, el trigo, la soya, las nueces molidas, el maíz y el arroz. Almacenar estos productos en un ambiente húmedo caliente puede causar el crecimiento de este hongo. Aunque esto puede ocurrir en casi cualquier parte del mundo, es más común en países tropicales y más calientes. Los países desarrollados en Europa y los Estados Unidos realizan pruebas para regular el contenido de aflatoxinas en los alimentos. La exposición prolongada a estas sustancias es un factor de riesgo principal para el cáncer de hígado. El riesgo aumenta aún más en las personas con infecciones de hepatitis B o C.

Cloruro de vinilo y dióxido de torio (Thorotrast)

La exposición a estos químicos aumenta el riesgo de angiosarcoma del hígado (vea la sección “¿Qué es el cáncer de hígado?”). También aumentan el riesgo de padecer colangiocarcionma y cáncer hepatocelular, pero a un grado mucho menor. El cloruro de vinilo es un químico que se usa en la fabricación de algunos tipos de plástico. El Thorotrast es un químico que se les inyectaba antes a algunos pacientes como parte de ciertas pruebas radiológicas. Cuando se identificaron las propiedades cancerígenas de estos químicos, se tomaron medidas para eliminarlos o para reducir la exposición a éstos. El Thorotrast ya no se usa y la exposición de los trabajadores al cloruro de vinilo está regulada estrictamente.

Esteroides anabólicos

Los esteroides anabólicos son hormonas masculinas que algunos atletas utilizan para aumentar su fuerza y masa muscular. El uso prolongado de los esteroides anabólicos puede aumentar levemente el riesgo de cáncer hepatocelular. Los esteroides parecidos a la cortisona, como la hidrocortisona, la prednisona y la dexametasona, no conllevan este mismo riesgo.

Arsénico

El consumo de agua contaminada naturalmente con arsénico, como la obtenida de algunos pozos, aumenta con el pasar del tiempo el riesgo de algunos tipos de cáncer de hígado. Esto es más común en el este de Asia, aunque también puede ser un asunto de preocupación en algunas áreas de los Estados Unidos.

Factores con efectos inciertos, controversiales o no comprobados en el riesgo de cáncer de hígado

Píldoras anticonceptivas

En pocos casos, las pastillas anticonceptivas pueden causar tumores benignos llamados adenomas hepáticos. Sin embargo, se desconoce si aumentan el riesgo de cáncer hepatocelular. Algunos de los estudios que han analizado este asunto han sugerido que pudiera haber una asociación, aunque la mayoría de los estudios no fueron de alta calidad y evaluaron tipos de pastillas que ya no se usan. Las pastillas anticonceptivas modernas tienen diferentes tipos de estrógeno, diferentes dosis de estrógeno y diferentes combinaciones de estrógenos con otras hormonas. No se conoce si las pastillas nuevas aumentan el riesgo de cáncer de hígado.

El consumo de tabaco

Algunos estudios han encontrado un vínculo entre el hábito de fumar y el cáncer de hígado, aunque esta asociación parece ser mayor entre las personas con hepatitis viral o que beben mucho alcohol.

¿Qué es cáncer de hígado?


El cáncer de hígado es un cáncer que se origina en este órgano. Para entender el cáncer de hígado, resulta útil conocer sobre la estructura normal y la función del hígado.

Información sobre el hígado

El hígado es el órgano interno más grande de su cuerpo. Se encuentra debajo de las costillas de su lado derecho justo bajo el pulmón derecho. El hígado tiene forma de pirámide y se divide en dos lóbulos: el derecho y el izquierdo. Los lóbulos se subdividen en segmentos.

A diferencia de la mayoría de los demás órganos, el hígado obtiene su suministro de sangre de dos fuentes: la arteria hepática suple al hígado con sangre rica en oxígeno desde el corazón y la vena porta transporta sangre rica en nutrientes desde los intestinos.

Usted no puede vivir sin el hígado. Éste realiza varias funciones importantes:
• Descompone y almacena muchos de los nutrientes que su intestino absorbe y que su cuerpo necesita para funcionar. Algunos nutrientes tienen que cambiarse (metabolizarse) en el hígado antes de que el resto del cuerpo los use como fuente de energía o para crear y reparar el tejido.
• Produce la mayoría de los factores de coagulación que evitan que usted sangre demasiado cuando se corta o se lastima.
• Segrega bilis a los intestinos para ayudar a absorber algunos nutrientes (especialmente grasas).
• Filtra y descompone desechos tóxicos en la sangre, los cuales luego se remueven del cuerpo.

El hígado está compuesto de diferentes tipos de célula. Por esto, se pueden formar varios tipos de tumores malignos (cancerosos) y benignos (no cancerosos) en el hígado. Estos tumores tienen causas diferentes, se tratan de maneras distintas y tienen un pronóstico diferente.

Tumores benignos del hígado

Algunas veces, los tumores benignos crecen tanto como para causar problemas, aunque ellos no invaden los tejidos cercanos o se propagan a partes distantes del cuerpo. Si requieren tratarse, por lo general el paciente puede curarse con cirugía.

Hemangioma

El tipo más común de tumor benigno del hígado se origina en los vasos sanguíneos y se conoce como hemangioma. La mayoría de los hemangiomas del hígado no produce síntomas y no requiere tratamiento. Sin embargo, algunos pueden sangrar y requerir que se extirpen quirúrgicamente.

Adenoma hepático

El adenoma hepático es un tumor benigno que surge de los hepatocitos (el tipo principal de célula del hígado). La mayoría no causa síntomas y no requiere tratamiento. Sin embargo, algunos causan síntomas, como dolor o una masa en el abdomen (en el área del estómago), o pérdida de sangre. Debido a que hay un riesgo de que el tumor se reviente (lo que causaría una hemorragia grave) y un riesgo leve de que se convierta en cáncer de hígado en el futuro, la mayoría de los expertos usualmente recomienda extirpar el tumor, si es posible.

El uso de ciertos medicamentos puede aumentar el riesgo de tener estos tumores. Las mujeres tienen una mayor probabilidad de tener uno de estos tumores si toman pastillas anticonceptivas, aunque ésta es una complicación que ocurre raras veces. El dejar de tomar las pastillas puede algunas veces hacer que el tumor se reduzca. Los hombres que usan esteroides anabólicos también pueden padecer estos tumores. Los adenomas pueden reducirse en tamaño cuando se suspenden los medicamentos.

Hiperplasia nodular focal

La hiperplasia nodular focal es un crecimiento de varios tipos de célula (hepatocitos, células del conducto biliar y células del tejido conectivo) parecido a un tumor. Aunque este tumor es benigno, puede ser difícil separarlo de los tumores que realmente son cánceres de hígado. Por lo tanto, los médicos algunas veces extirpan este tumor cuando no hay un diagnóstico claro. Si hay síntomas, se puede extirpar quirúrgicamente este tumor y el paciente se curará.

Tanto los FNH como los adenomas hepáticos son más comunes en las mujeres que en los hombres.

Cánceres que se originan en el hígado

Varios tipos de cáncer pueden comenzar en el hígado.

Carcinoma hepatocelular (cáncer hepatocelular)

Ésta es la forma más común del cáncer de hígado en adultos. Algunas veces también se le llama hepatoma porque proviene de los hepatocitos (el tipo principal de células del hígado). Alrededor de tres de cada cuatro cánceres originados en el hígado son de esta clase.

El cáncer hepatocelular tiene distintos patrones de crecimiento:
• Algunos comienzan como un tumor sencillo que va creciendo. Sólo cuando la enfermedad es avanzada se propaga a otras partes del hígado.
• Un segundo tipo parece comenzar con muchas manchas pequeñas a través del hígado, y no como un tumor solo. Éste se ve con mayor frecuencia en las personas que tienen cirrosis del hígado y es el patrón más común visto en los Estados Unidos.

Los médicos pueden distinguir bajo un microscopio varios subtipos de cáncer hepatocelular. La mayoría de estos subtipos no afecta el tratamiento o el pronóstico. No obstante, es importante reconocer uno de estos subtipos, el fibrolamelar. Este tipo es poco común, pues representa menos del 1% de los cánceres hepatocelulares. Los pacientes que tienen este tipo generalmente son menores de 35, y el resto del hígado no está enfermo. Este subtipo tiene un pronóstico mucho mejor que otras formas de cáncer hepatocelular.

Colangiocarcinoma intrahepático (cáncer de conducto biliar)

Alrededor del 10% al 20% de los cánceres originados en el hígado son colangiocarcinomas intrahepáticos. Comienzan en los conductos biliares pequeños (conductos que llevan bilis a la vesícula biliar) dentro del hígado. (La mayoría de los colangiocarcinomas en realidad se originan en los conductos biliares que están fuera del hígado).

Aunque el resto de este documento trata principalmente sobre los cánceres hepatocelulares, el tratamiento de los colangiocarcinomas a menudo es el mismo. Para más información sobre este tipo de cáncer, consulte nuestro documento Bile Duct (Cholangiocarcinoma) Cancer.

Angiosarcoma y hemangiosarcoma

Éstos son tipos de cáncer poco comunes que comienzan en los vasos sanguíneos del hígado. Las personas que han estado expuestas al cloruro de vinilo o al dióxido de torio (Thorotrast) tienen más probabilidad de padecer estos tipos de cáncer (lea la sección “¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de hígado?”). Se cree que algunos otros casos se deben a la exposición de arsénico o radio, o a una afección hereditaria conocida como hemocromatosis. En alrededor de la mitad de todos los casos, no ha podido ser identificada una causa probable.

Estos tumores crecen rápidamente y por lo general, para el momento en que se detectan, se han propagado demasiado como para ser extirpados quirúrgicamente. La quimioterapia y la radioterapia pueden ayudar a desacelerar la enfermedad, pero estos cánceres son por lo general muy difíciles de tratar.

Hepatoblastoma

Éste es un tipo de cáncer de hígado poco común que se origina en niños, generalmente los menores de 4 años de edad. Las células del hepatoblastoma son similares a las células fetales del hígado. Alrededor del 70% de los niños con esta enfermedad tienen un tratamiento exitoso con cirugía y quimioterapia. La tasa de supervivencia es mayor de 90% para los hepatoblastomas en etapa temprana.

Cáncer secundario del hígado

La mayoría de las veces en que se detecta el cáncer en el hígado, no comenzó allí, sino que se propagó (hizo metástasis) desde otra parte del cuerpo, como el páncreas, el colon, el estómago, el seno, o el pulmón. A estos tumores se les nombra y trata según el lugar primario donde se originaron. Por ejemplo, el cáncer que comenzó en los pulmones y se propagó al hígado se llama cáncer de pulmón con propagación al hígado, no cáncer de hígado, y se trata como cáncer de pulmón.

En los Estados Unidos y Europa, los tumores secundarios del hígado (metastásicos) son más comunes que el cáncer primario del hígado. Lo contrario resulta cierto para muchos lugares de Asia y África.

Para más información sobre metástasis en el hígado a causa de diferentes tipos de cáncer, lea nuestros documentos sobre estos tipos de cáncer, así como nuestro documento Cáncer avanzado.

La mayor parte del contenido restante de este documento se refiere sólo al cáncer hepatocelular.

sábado, 22 de octubre de 2011

Opciones de tratamiento por estadio



Cáncer del páncreas en estadio I y estadio II
Cáncer del páncreas en estadio III
Cáncer del páncreas en estadio IV


En cada sección de tratamiento se incluye una lista en inglés de los ensayos clínicos que se llevan a cabo actualmente. Puede ocurrir que para algunos tipos o estadios del cáncer no haya una lista de ensayos clínicos. Consultar con el médico sobre ensayos clínicos que no aparecen en el sumario, pero que pueden ser apropiados para el paciente.
Cáncer del páncreas en estadio I y estadio II
El tratamiento del cáncer de páncreas en el estadio I y en estadio II puede incluir los siguientes procedimientos:
Cirugía sola.
Cirugía con quimioterapia y radioterapia.
Participación en un ensayo clínico de cirugía seguida por radioterapia, con quimioterapia. La quimioterapia se administra antes, durante y después de la radioterapia.
Participación en un ensayo clínico de cirugía seguida de quimioterapia.

Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer para acceder a los ensayos clínicos que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar los términos en inglés stage I pancreatic cancer y stage II pancreatic cancer. Para encontrar resultados más específicos, se puede refinar la búsqueda usando otras características, como la ubicación donde se realiza el ensayo, el tipo de tratamiento o el nombre del medicamento que se utiliza. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
Cáncer del páncreas en estadio III
El tratamiento del cáncer del páncreas en el estadio III puede incluir los siguientes procedimientos:
Cirugía paliativa o colocación de cánulas para evitar las áreas bloqueadas en los conductos o en el intestino delgado.
Quimioterapia con gemcitabina.
Participación en un ensayo clínico de tratamientos nuevos, con quimioterapia o quimiorradiación.
Participación en un ensayo clínico de radioterapia administrada durante la cirugía o radioterapia interna.

Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer para acceder a los ensayos clínicos que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage III pancreatic cancer. Para encontrar resultados más específicos, se puede refinar la búsqueda usando otras características, como la ubicación donde se realiza el ensayo, el tipo de tratamiento o el nombre del medicamento que se utiliza. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
Cáncer del páncreas en estadio IV
El tratamiento del cáncer del páncreas en el estadio IV puede incluir los siguientes procedimientos:
Quimioterapia con gemcitabina, con erlotinib o sin este.
Tratamientos paliativos para el dolor, como bloqueo de los nervios y otros cuidados médicos de apoyo.
Cirugía paliativa o colocación de cánula para evitar las áreas bloqueadas en los conductos o en el intestino delgado.
Participación en ensayos clínicos de sustancias nuevas contra el cáncer, con quimioterapia o sin ella.

Consultar la lista del NCI de ensayos clínicos sobre el cáncer para acceder a los ensayos clínicos que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage IV pancreatic cancer. Para encontrar resultados más específicos, se puede refinar la búsqueda usando otras características, como la ubicación donde se realiza el ensayo, el tipo de tratamiento o el nombre del medicamento que se utiliza. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.

Asimismo, se dispone de información general sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.

Hay diferentes tipos de tratamientos para los pacientes de cáncer de páncreas.



Hay diferentes tipos de tratamiento disponibles para los pacientes de cáncer de páncreas. Algunos tratamientos son estándar (el tratamiento actualmente usado) y otros se encuentran en evaluación en ensayos clínicos. Un ensayo clínico de un tratamiento es un estudio de investigación que procura mejorar los tratamientos actuales u obtener información sobre tratamientos nuevos para pacientes de cáncer. Cuando los ensayos clínicos muestran que un tratamiento nuevo es mejor que el tratamiento estándar, el tratamiento nuevo se puede convertir en el tratamiento estándar. Los pacientes deberían pensar en participar en un ensayo clínico. Algunos ensayos clínicos están abiertos solo para pacientes que no han comenzado un tratamiento.

Se utilizan tres tipos de tratamiento estándar:

Cirugía

Se puede usar uno de los siguientes tipos de cirugía para extirpar el tumor:
Procedimiento de Whipple: procedimiento quirúrgico para extirpar la cabeza del páncreas, la vesícula biliar, parte del estómago, parte del intestino delgado y el conducto biliar. Se deja una porción suficiente del páncreas como para que elabore jugos digestivos e insulina.
Pancreatectomía total: con esta operación se extirpa todo el páncreas, parte del estómago, parte del intestino delgado, el conducto biliar común, la vesícula biliar, el bazo y los ganglios linfáticos cercanos.
Pancreatectomía distal: se extirpa el cuerpo y la cola del páncreas y, generalmente, el bazo.

Si el cáncer se diseminó y no se puede extirpar, es posible recurrir a los siguientes tipos de cirugía paliativa para aliviar los síntomas:
Derivación biliar quirúrgica: si el cáncer bloquea el intestino delgado y se está acumulando bilis en la vesícula biliar, se puede realizar una derivación biliar. Durante esta operación, el médico cortará la vesícula biliar o el conducto biliar y lo coserá al intestino delgado a fin de crear una vía nueva alrededor del área bloqueada.
Colocación de cánula endoscópica: si el tumor bloquea el conducto biliar, se puede realizar una cirugía para colocar una cánula (tubo delgado) a fin de drenar la bilis que se acumuló en el área. El médico puede colocar la cánula por medio de un catéter que drena fuera del cuerpo o la cánula puede circundar el área bloqueada y drenar la bilis al intestino delgado.
Derivación gástrica: si el tumor bloquea el flujo de alimentos desde el estómago, el estómago se puede coser directamente al intestino delgado de manera que el paciente pueda continuar alimentándose normalmente.

Radioterapia

La radioterapia es un tratamiento para el cáncer para el que se utilizan rayos X de alta energía u otros tipos de radiación para destruir células cancerosas o impedir que crezcan. Hay dos tipos de radioterapia. La radioterapia externa utiliza una máquina fuera del cuerpo que envía radiación al cáncer. La radioterapia interna utiliza una sustancia radiactiva sellada en agujas, semillas, cables o catéteres que se colocan directamente en el cáncer o cerca del mismo. La forma de administración de la radioterapia dependerá del tipo y del estadio del cáncer que está siendo tratado.

Quimioterapia

La quimioterapia es un tratamiento para el cáncer para el que se usan medicamentos para interrumpir el crecimiento de células cancerosas, ya sea mediante su destrucción o impidiendo su multiplicación. Cuando la quimioterapia se toma por boca o se inyecta en una vena o músculo, los medicamentos ingresan en el torrente sanguíneo y pueden llegar a las células cancerosas de todo el cuerpo (quimioterapia sistémica). Cuando la quimioterapia se coloca directamente en el líquido cefalorraquídeo, un órgano o la cavidad corporal como el abdomen, los medicamentos afectan principalmente las células cancerosas de esas áreas (quimioterapia regional). La forma de administración de la quimioterapia depende del tipo y el estadio del cáncer que se esté tratando.

Hay tratamientos para el dolor causado por el cáncer de páncreas.

Se puede presentar dolor cuando el tumor presiona los nervios u otros órganos cerca del páncreas. Cuando los medicamentos contra el dolor no son suficientes, hay tratamientos que actúan sobre los nervios del abdomen para aliviar el dolor. El médico puede inyectar medicamentos en el área que rodea los nervios afectados o puede cortar los nervios para bloquear la sensación de dolor. La radioterapia, con quimioterapia o sin ella, también puede ayudar a aliviar el dolor al reducir el tamaño del tumor.

Los pacientes con cáncer de páncreas tienen necesidades nutricionales especiales.

La cirugía para extirpar el cáncer puede interferir en la elaboración de las enzimas pancreáticas que ayudan a digerir los alimentos. Como resultado, los pacientes pueden tener problemas para que el cuerpo digiera los alimentos y absorba los nutrientes. Para prevenir la desnutrición, el médico puede recetar medicamentos para reemplazar estas enzimas.

Se están probando nuevos tipos de tratamiento en ensayos clínicos.

En la presente sección del sumario se hace referencia a tratamientos en evaluación en ensayos clínicos, pero tal vez no se mencionen todos los tratamientos nuevos que se están considerando. Para mayor información en inglés sobre ensayos clínicos, consultar el portal de Internet del NCI.

Terapia biológica

La terapia biológica es un tratamiento que hace uso del sistema inmunitario del paciente para combatir el cáncer. Las sustancias elaboradas por el cuerpo o producidas en un laboratorio se utilizan para reforzar, dirigir o restaurar las defensas naturales del cuerpo contra el cáncer. Este tipo de tratamiento contra el cáncer también se llama bioterapia o inmunoterapia.

Los pacientes deberían pensar en participar en un ensayo clínico.

Para algunos pacientes, la mejor elección de tratamiento puede ser participar en un ensayo clínico. Los ensayos clínicos forman parte del proceso de investigación del cáncer. Los ensayos clínicos se llevan a cabo para determinar si los tratamientos nuevos para el cáncer son seguros y eficaces, o mejores que el tratamiento estándar.

Muchos de los tratamientos estándar actuales se basan en ensayos clínicos anteriores. Los pacientes que participan en un ensayo clínico pueden recibir el tratamiento estándar o estar entre los primeros en recibir el tratamiento nuevo.

Los pacientes que participan en los ensayos clínicos también ayudan a mejorar la forma en que se tratará el cáncer en el futuro. Aunque los ensayos clínicos no conduzcan a tratamientos nuevos eficaces, a menudo responden a preguntas importantes y ayudan a avanzar en la investigación.

Los pacientes pueden entrar a formar parte de los ensayos clínicos antes, durante o después de comenzar su tratamiento para el cáncer.

Algunos ensayos clínicos sólo incluyen a pacientes que todavía no recibieron tratamiento. Otros ensayos prueban los tratamientos para los pacientes cuyo cáncer no mejoró. También hay ensayos clínicos que prueban nuevas maneras de impedir que el cáncer recidive (vuelva) o de reducir los efectos secundarios del tratamiento de cáncer.

Los ensayos clínicos se realizan en muchas partes del país. Consultar la sección sobre Opciones de Tratamiento para encontrar enlaces en inglés a los ensayos clínicos que se realizan actualmente. Estos se han recuperado de la lista de ensayos clínicos del NCI.

Pueden necesitarse pruebas de seguimiento.

Algunas de las pruebas que se usaron para diagnosticar el cáncer o para determinar el estadio del cáncer se pueden repetir. Algunas pruebas se repiten para asegurarse que el tratamiento es eficaz. Las decisiones acerca de seguir, cambiar o suspender el tratamiento se pueden basar en los resultados de estas pruebas. Esto a veces se llama reestadificación.

Algunas de las pruebas se seguirán repitiendo esporádicamente después de terminar el tratamiento. Los resultados de estas pruebas pueden mostrar si la afección cambió o si el cáncer recidivó (volvió). Estas pruebas a veces se llaman pruebas de seguimiento o exámenes médicos.