viernes, 29 de agosto de 2014

Lección grave en la matriz -

Quiero exponer aqui en este bello blog, porque dentro del mal siempre hay una lucha de la persona, sobre todo el dia a dia contante, y todos sus derivaste, cuando a mi mi amiga me contó que le habían detestado una grave lección en la matriz me preocupes,pero valor que ella posee la sacara de este túnel en donde esta metida por supuesto, sobre todo ella me cuenta que las personas deben de ser fuertes, positivas y llevar mas o menos una vida normal, sobre todo mucho descanso.
Porque ella me cuenta que mediante el reposo se encuentra mejor con mas vitalidad, y ahora expongo todo cuento le han hecho, una Beocia, y una resonancia que es donde le han sacado que el tumor mas o menos se ha corrido por una parte, que necesita, Radioterapia y Kimioterapia, las dos cosas unidas. ahora pondré los contracciones que esto supones el por y el contra ante esto.

domingo, 17 de agosto de 2014

Ulcera Matriz..... Lesiones en el Cuello de la Matriz.....

He visto este blog me parece muy interesante, os dejo aqui su información. El enlace es http://ulceracuellomatriz.blogspot.com.es/ Este blog lo hize con especial atencion y diferenciar el Virus del Papiloma Humano con las lesiones del cuello de la matriz Lesiones Cuello de la Matriz Hola!!! He hecho este blog debido a mi gran preocupación de que en el internet encontramos tanta información acerca del virus del papiloma humano que caemos en las garras de doctores que solo hacen negocio con nuestra salud, lo cual lo encuentro muy injusto!!!. Mi historia Acudí al Medico Ginecólogo, debido a una fuerte infección vaginal que me había estado dando muchas molestias y a mi falta de cuidado. Inocentemente creí que la colposcopia era mi mejor opción ( no digo que no lo sea) es solo que en mi caso no fue así. La Doctora muy amablemente me reviso y me observo una lesión en el cuello de mi matriz, a lo cual me dijo que a simple vista se veía que tenía el Virus del Papiloma Humano. Reconozco que me pregunto si yo quería una biopsia o un papanicolau a lo cual respondí, ¿es necesario hacérmelo Doctora? Y ella dijo no, esto es VPH y el tratamiento a seguir es una criocirugía he pasado 4 meses en tratamiento y mi lesión no sano y claro me hizo 2 criocirugías y me quemo en el tercer mes un “quiste” que me salió. (bueno ni contar lo que llevaba gastado cerca de 8 mil pesos!!), así como lo leen, el caso que hasta entonces una alarma sonó en mi cabeza y decidí pedir una segunda opinion. El Diagnostico La segunda Doctora que me trato me pidió le explicara todo lo que se me hizo y los tratamientos que tome y me dijo es NECESARIO UNA PRUEBA DE PAPANICOLAU NO PUEDO HACER UN DIAGNOSTICO SI NO SE MEDIANTE PRUEBAS QUE ES LO QUE ESTA PASANDO CONTIGO. Me hace la prueba del PAPANICOLAU y sorpresa!!! No me salió el VPH me salió una infección de Candidiasis. Chicas no se dejen sorprender ya que las lesiones en el cuello de la matriz no son solo por el Virus del Papiloma Humano también se deben a las siguientes situaciones: v Infección mal tratada o por no haberla tratado a tiempo. v Micosis ya avanzada v Endometriosis v Aborto v Cáncer v Haber tenido hijos v Virus del Papiloma Humano. Así que chicas no se dejen sorprender y antes de hacerte una criocirugía o te quemen el cuello de la matriz no lo hagas, si no tienes una prueba leal de lo que está ocurriendo con tu estado de salud. Suerte y Recuerda que SOLO TU ERES RESPONSABLE DE LO QUE PERMITAS LE PASE A TU CUERPO, NO POR IGNORANCIA O LA POCA ETICA DE UN MEDICO PERMITAS QUE HAGAN NEGOCIO CON TU SALUD. Espero te sirva esta informacion y no pases por lo que yo pase. Animo y un Fuerte Abrazo.

Lesión en la matriz

Cáncer cervical Lesiones precancerosas de cuello uterino y Cáncer cervical Las lesiones precancerosas de cuello uterino son las precursoras del cáncer cervical y la infección por el virus del Papiloma humano (VPH) es el factor de riesgo más importante para su desarrollo. El cáncer cervical está considerado oficialmente una enfermedad definitoria de SIDA. El cuello del útero está situado en la parte inferior del útero (o matriz) El VPH puede causar verrugas (protuberancias pequeñas, salientes y duras que crecen en grupos, se pueden palpar con el dedo y son visibles a simple vista), que se forman en o alrededor de la vagina o el ano. Estas verrugas también se denominan condylomata acuminata o condilomas. Las verrugas genitales casi nunca se transforman en cáncer, pero su presencia puede significar que también exista displasia precancerosa, lo que requiere un análisis específico. ¿Qué son las lesiones precancerosas de cuello uterino? Son las manifestaciones ginecológicas más importantes y comunes en las mujeres que viven con VIH. Se presentan en forma de las llamadas lesiones escamosas intraepiteliales de cerviz o neoplasia intraepitelial cervical (CIN, en sus siglas en inglés). Estas lesiones se dividen en CIN de bajo grado o (CIN-I) o CIN de alto grado (CIN-II o III). El grado de la displasia se define a partir del grosor de las células anómalas dentro de la pared cervical. Las lesiones precancerosas de cerviz también se denominan displasia cervical y consiste en la presencia de células anómalas en el cuello del útero. En las mujeres seronegativas, las lesiones precancerosas de cerviz se curan en la gran mayoría de los casos tras su tratamiento. No obstante, las mujeres que viven con VIH presentan resultados menos satisfactorios y sobre todo altos índices de recurrencia de estas lesiones. La recurrencia o la persistencia de las lesiones cervicales precancerosas están íntimamente relacionadas con el grado de inmunosupresión. No todas las mujeres que presentan lesiones precancerosas de cuello uterino van a desarrollar cáncer cervical. Muchas de las lesiones CIN de bajo grado (CIN I) remiten espontáneamente y no necesitan tratamiento. ¿Qué es el cáncer cervical? El carcinoma invasivo de cuello uterino o cáncer cervical, a diferencia de las lesiones precancerosas, produce síntomas clínicos y se suele presentar en la forma de una masa cervical, extendida o no a las estructuras adyacentes. La presencia de adenopatías inguinales (inflamación de ganglios en las ingles) y de edemas (hinchazón por acumulación de líquidos), normalmente en las piernas, indica que la enfermedad se ha extendido (metástasis). En mujeres con infección por VIH, las metástasis (diseminación del cáncer a otras partes del cuerpo) ocurren con mayor frecuencia y rapidez que en las mujeres seronegativas y aparecen además en regiones poco comunes. ¿Cuál es la causa? La infección cervical por el virus del papiloma humano (VPH) es el factor de riesgo más importante en el desarrollo de las lesiones precancerosas y el cáncer cervical, asociadas a los subtipos oncogénicos (que pueden causar cáncer) del VPH. El virus del papiloma humano (VPH) es el nombre que designa a una familia de virus que incluye más de 100 subtipos de los cuales más de 30 se transmiten por vía sexual. Algunos de estos subtipos provocan verrugas genitales y anales, otros (16, 18, 31, 33) pueden provocar cáncer cervical en mujeres, o cáncer anal en personas de ambos sexos. ¿Cuáles son los síntomas de las lesiones precancerosas de cuello uterino? Las lesiones precancerosas de cuello uterino generalmente no dan lugar a síntomas evidentes. ¿Cuáles son los síntomas del cáncer cervical? El carcinoma invasivo de cuello uterino a diferencia de las lesiones precancerosas, da lugar a síntomas clínicos (visibles). Los síntomas más frecuentes del cáncer cervical son: la hemorragia vaginal intermitente, la coitorragia (sangrado durante el coito) y el flujo vaginal aumentado y maloliente. Otros síntomas que se relacionan más frecuentemente con la enfermedad avanzada son: el dolor pélvico (en la zona baja del vientre), el dolor en la zona lumbar o en las extremidades inferiores y alteraciones en la micción y en las deposiciones. ¿Cómo se diagnostican las lesiones precancerosas de cuello uterino y el cáncer cervical? Un análisis de sangre basta para conocer si una persona está infectada por el VPH. No obstante, la presencia del VPH no significa que una persona vaya a desarrollar lesiones precancerosas o cáncer cervical. Según las recomendaciones oficiales, las mujeres con VIH han de realizarse revisiones con citología (Papanicolau) cada seis meses tras el diagnóstico y anualmente, una vez han obtenido dos resultados negativos consecutivos. Pese a estas recomendaciones, muchos médicos/as recomiendan hacer una citología cada seis meses debido al alto número de falsos negativos encontrados en las citologías de las mujeres con infección por VIH. La citología consiste en tomar una muestra del cuello del útero que se examina bajo el microscopio. La presencia de enfermedades de transmisión sexual (ETS) produce alteraciones en la superficie de las células de la mucosa cervical y/o inflamación de esta mucosa que pueden dar lugar a falsos negativos en la citología, ocultando la presencia de lesiones precancerosas. En caso de que se detecten anomalías en la citología, se practican otros exámenes (colposcopia, biopsias, exploración anogenital detallada) para determinar la presencia de cáncer cervical. ¿Cuál es el tratamiento para las lesiones precancerosas de cuello uterino? Las lesiones precancerosas de cuello uterino se tratan mediante técnicas de escisión. Estas técnicas, que también reciben el nombre de tratamiento ablativo consisten en incidir sobre la lesión para extraerla. Las neoplasias de bajo grado rara vez progresan a neoplasia de alto grado o a cáncer cervical, por ello no requieren tratamiento y el médico/a normalmente se limita ha hacer un seguimiento de la lesión en las visitas. Las neoplasias de grado II y III han de tratarse mediante la extirpación con asa eléctrica, láser o crioterapia. Estas técnicas son muy eficaces si se puede observar toda la lesión y la zona adyacente mediante colposcopia y si no existe afectación intracervical. En las mujeres que no cumplen estos criterios, la técnica de elección sigue siendo la conización cervical. También existen medicamentos para el tratamiento de algunas de las lesiones. Estos fármacos a veces se utilizan en apoyo del tratamiento escisional. TARGA: se demostrado que la administración de TARGA junto al tratamiento escisional reduce los índices de recurrencia del CIN. ¿Cuál es el tratamiento para el cáncer cervical? El cáncer cervical se trata como cualquier otra forma de cáncer. Se usa la cirugía y/o radioterapia para extirpar y destruir la zona anómala. En algunos casos, se emplea quimioterapia, aunque su eficacia es limitada en mujeres con VIH. La radioterapia puede usarse como único tratamiento en estadios iniciales del cáncer pero normalmente se usa como terapia complementaria a la cirugía. Las vacunas del VPH para las lesiones intraepiteliales cervicales y el cáncer cervical Actualmente disponemos de dos vacunas que protegen de los subtipos de mayor riesgo del VPH (Gardasil, subtipos 6, 11, 16 y 18; Cervarix subtipos 16 y 18). Ambas vacunas tienen una eficacia entorno al 95% frente a la infección primaria de los subtipos de alto riesgo del VPH, que suponen aproximadamente el 70% de los cánceres cervicales. Las directrices recomiendan la vacunación rutinaria del VPH a niñas de 11 y 12 años de edad, aunque niñas de 9 años de edad también podrían vacunarse. La vacuna también está recomendada para las jóvenes de edades comprendidas entre los 13 y 18 años con el fin recuperar dosis perdidas o completar la serie de vacunación. La vacuna del VPH no se recomienda actualmente a mujeres mayores de 26 años. Por otro lado, aun quedan dudas sobre la durabilidad de la protección de las vacunas, su efecto preventivo en el cáncer, el calendario de vacunaciones y la formulación. Y existe muy poca información sobre la seguridad y la eficacia de estas vacunas en mujeres con VIH. El hecho de que estas mujeres presenten una amplia diversidad de tipos del VPH plantea importantes cuestiones sobre cómo deberían utilizarse estas vacunas preventivas para reducir el riesgo de cáncer cervical. La exploración del CIN y del cáncer cervical debería continuar realizándose tanto en mujeres vacunadas como en las no vacunadas, de acuerdo con las directrices actuales sobre detección precoz. Si quieres ver esta información ampliada puedes consultar: http://gtt-vih.org/actualizate/la_noticia_del_dia/02-02-07 Si quieres más información sobre el tema, consulta: http://gtt-vih.org/actualizate/actualizacion_en_tratamientos/31-07-06 http://gtt-vih.org/actualizate/actualizacion_en_tratamientos/15-12-06

jueves, 10 de julio de 2014

Video de cancer de utero

Tumor de Útero

Los miomas son tumores benignos del útero que se presentan en cualquier etapa de la vida reproductiva de la mujer. Son frecuentes, pero en pocas ocasiones hay que operarlos. Si se les hiciera ecografía a 100 mujeres sanas que no presentan molestia alguna ni trastornos en su ciclo menstrual, fácilmente podría encontrarse miomas en 60 de ellas. La presencia de estas masas o tumores benignos, que pueden crecer dentro de la pared uterina (intramurales), en la cavidad (submucosos) o en la parte externa del útero (subserosos), es más frecuente de lo que parece, afirma la ginecoobstetra Cecilia Hernández, especialista en medicina reproductiva. El útero es un órgano macizo, compacto y musculoso, muy sensible a las hormonas. “Cuando existen desequilibrios hormonales se pueden producir fibromas en la matriz. Una a dos de cada 10 mujeres tienen algún grado de miomas, pero sólo el cuatro por ciento requiere cirugía, pues estos se caracterizan por autolimitar su crecimiento”, explica el ginecoobstetra Carlos Arturo Díaz Támara. El 30 o 40 por ciento de estos tumores sigue creciendo, todo depende del influjo hormonal. El tamaño es variable. Puede haber tumores muy pequeños, de uno a dos centímetros, y otros muy grandes, de la longitud de una papaya. ¿Qué otros factores influyen? La ginecoobstetra Cecilia Hernández señala que la genética juega un papel importante en la predisposición de una mujer a desarrollar miomas. Lo que sí es claro, es que ‘el alimento’ que los hace formarse son los estrógenos, hormonas femeninas. “Cuando una mujer se acerca o está en la menopausia, los miomas tienden a reducirse o, por lo menos, no aumentan de tamaño porque sus niveles de estrógenos caen”, indica la especialista. Para Díaz, estos fibromas o tumores aparecen en cualquier momento de la vida reproductiva, pero son más frecuentes después de los 40 años. Es más factible su presencia en mujeres obesas, con ciclos menstruales irregulares o que no han tenido hijos. “Si una mujer se embaraza, disminuye la posibilidad de sufrir miomas a lo largo de su vida, pues el útero cumple con la función para la cual fue diseñado y, por lo tanto, la influencia de las hormonas que lo regulan se modula de una manera que disminuye el riesgo”, dice el especialista. En cuanto a las obesas, agrega, el tejido graso que tienen en exceso produce, en una proporción importante, otro tipo de hormona llamada estrona (producida por la grasa), que favorecería la predisposición de presentar miomas en el útero. ¿Qué efectos tienen? Los miomas son tumores del músculo liso del útero que nunca desaparecen solos; usualmente permanecen, pueden crecer (a veces palparse) y reproducirse. Cabe aclarar, sin embargo, que su curso no es predecible: algunos pueden permanecer pequeños durante toda la vida y otros pueden crecer rápidamente en un momento determinado. Para que aumenten de tamaño deben tener un vaso sanguíneo que los haga crecer. Es posible que se degeneren, formen quistes o pedículos (hijitos), se calcifiquen o sangren, sobre todo en el embarazo. En casos muy raros — menos del 1 por ciento — tienen degeneración maligna, aunque se ha cuestionado si es cierto que el tumor pasa de benigno a maligno o que desde el comienzo era un tumor canceroso. Durante la gestación pueden degenerarse e infartarse, ocasionando dolor y, en algunos casos, partos antes de tiempo. Los de un tamaño superior a los 5 cm o localizados cerca de la cavidad son los que tienen más riesgo de complicar el embarazo. En esta etapa, los miomas también pueden sangrar o producir alteraciones en las contracciones, las cuales no son efectivas, y trancar o dificultar el trabajo de parto; si el mioma está delante, el bebé no puede pasar y habría que hacer cesárea. Si se degenera, tendría que abrirse a la paciente para detectar la causa del sangrado. “Cuando un mioma llega a comprometer una o ambas trompas, puede interferir con la fecundación y a su vez con el logro de un embarazo. Si ocupa o deforma la cavidad uterina, podría impedir la implantación del embrión y, en tal sentido, habría mayor riesgo de pérdida del embarazo”, afirma Hernández. Tratamiento Los miomas no se desvanecen con tratamientos médicos. Sólo desaparecen con operación. Eventualmente, dice la ginecoobstetra Hernández, antes de extirparlos quirúrgicamente se utilizan medicamentos que pueden reducir el tamaño del tumor. El tamaño (más de 5cm), la ubicación o los síntomas que provocan son indicadores para extirparlos. Se puede hacer una cirugía abierta, en la cual se corta la membrana que cubre el mioma para separarlo del útero, se reseca (extirpa) y se repara la herida. Con la cirugía se buscan extirpar completamente los miomas. Pero esto no es posible siempre. También es factible operarlos con láser o con laparoscopia, aunque depende de la habilidad del especialista que los intervenga. Síntomas De acuerdo con la ginecoobstetra Cecilia Hernández, en la mayoría de los casos los miomas pasan desapercibidos porque no generan síntomas ni aparentes alteraciones en la capacidad reproductiva. El ginecoobstetra Carlos Díaz explica, por su parte, que según el sitio en el que se localicen producen manifestaciones distintas: aquellos que se sitúan dentro de la pared del útero provocan cólicos muy fuertes; si están en la parte exterior, la mujer experimenta sensación de bulto y molestias abdominales inespecíficas (sensación de peso, distensión, obstrucción) y, en el caso de encontrarse en la cavidad uterina, sangrado excesivo pero sin dolor. Es posible que se formen en los tres lugares de manera simultánea al crecer, por lo que los síntomas pueden combinarse. Los sangrados a destiempo también indicarían su presencia. Según Díaz Támara, es clave que la mujer tan pronto perciba que su periodo cambia de manera repentina en la manifestación o intensidad del dolor, cantidad de sangrado y duración del manchado, consulte con el especialista lo más pronto posible. Métodos alternativos Una vez se detectan, ya sea a través del tacto o por ecografía, el especialista debe vigilarlos en su crecimiento. Normalmente, se le indica a la paciente bajar de peso (si está obesa), se le prescriben medicamentos, la mayoría de ellos a base de hormonas femeninas en concentraciones y dosis que dependen de cada caso, o se le regulan sus ciclos. Los tratamientos dependen de la edad de la mujer y de sus antecedentes de gestación. No es lo mismo tratarla en edad fértil que en la menopausia. Se sugieren controles periódicos cada seis meses para constatar que el tamaño no ha aumentado. Un fibroma que no produzca síntomas ni sangrado y tenga un tamaño menor (por ejemplo, de 2 a 3 cm) no es necesario extirparlo. Si la mujer está muy cerca de la menopausia, dice el ginecoobstetra Carlos Díaz, puede esperar a que esta ocurra, pues tiene una ventaja: como descienden los niveles hormonales, los miomas pueden involucionar y no requeriría cirugía. Todo depende del tamaño y la molestia que estos causen. En algunos casos seleccionados, se les puede inyectar una sustancia que bloquee la circulación que los nutre, de manera que involucionen. Sin embargo, este recurso no es muy frecuente, ya que muchas veces la localización de la artería es difícil. “También se puede complementar la intervención tradicional con métodos alternativos como homeopatía, acupuntura o terapia neural”, indica Díaz. Estas intervenciones, agrega, buscan estabilizar el tamaño del mioma o producir su involución. Andrea Linares G.Redactora ABC del bebé.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Ni un paso atrás (+lista de reproducción)

Testimonio de una mujer que ha salido del Cáncer ......Gracia Aguro

Gracia una joven jienense,  con 30 años y recién llegada a Madrid, le diagnostican un cáncer de mama: “Cuando te lo dicen sientes mucho miedo y angustia. Te preocupas por cómo se lo vas a decir a tu familia. Pero yo tuve la suerte de contar con un médico que me animó. Sólo con decirme que de esto se sale, paso a paso, pero se supera. Ha sido el mejor consejo que recuerdo porque me alivió bastante, me tranquilizó, me fortaleció mi espíritu de lucha, de superación. Siempre pensando en positivo. Cuando termine el tratamiento, después de tanto esfuerzo, pensé: ¿ y ahora qué? En estos momentos es muy importante recibir consejos de personas que han pasado por tu misma situación y han superado el cáncer. Yo ahora, después de once años, ayudo lo que puedo transmitiendo las cosas que a  mí  me han ayudado. Por ejemplo, yo desde el principio vi la enfermedad como etapas que debes superar. Y recordaba esos edificios antiguos sin ascensor. Pero entre piso y piso había un rellano, un descanso, que te servía para recuperar fuerzas y seguir adelante. Yo diría que superar esta enfermedad es así, debes pararte, coger aliento y seguir subiendo escalones. Al final logras recuperarte. A mí la enfermedad me enseñó a vivir de otra manera. Aprendes a cuidarte, a vivir con más tranquilidad, con más sosiego”.